Vista 1945

Vista 1945
Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud. Año 1945. Archivo Pablo Grigera

viernes, 1 de junio de 2018

Setenta balcones y ninguna flor. Doce balcones: ¿Algún rigor? 1.ª parte.


Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor
¿A sus habitantes, señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?


Baldomero Fernández Moreno comienza su  famoso poema con estos versos que muestran su pena al no observar en la fachada de un edificio flor alguna que adorne sus balcones. Se pregunta cómo serán sus habitantes que no pueden percibir su aroma, su color y se cuestiona por  las bellas cosas que perderán.
Al observar las obras en los balcones del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud, uno recuerda a Fernández Moreno y se pregunta: ¿Qué sentirán sus actuales hacedores por el edificio, lo amarán? ¿Tendrán suficiente idoneidad para actuar?

Los balcones son estructuras complejas calculadas para sobrecargas importantes. Los reglamentos de construcción establecen claramente esos valores los cuales sumados a su propio peso permiten dimensionar su estructura. Pero los balcones   también tienen cargas puntuales en sus extremos que ejercen una fuerte influencia en su cálculo generando un importante momento flector en su apoyo. Estas cargas pueden ser las barandas de hierro, vidrio, maceteros, y hasta muros perimetrales cuyo peso hay que considerar en el cálculo estructural.

Los balcones del hotel tienen sus particularidades también, son producto de su tiempo, de una forma de construir y de las posibilidades logísticas para su realización.
Al construirse los entrepisos interiores en madera era poco recomendable darles continuidad hacia los balcones, lo que hubiese sido factible de ser materializados con perfiles normales. De allí que se realizara una estructura completamente independiente. Para ello se usaron ménsulas hechas con perfiles de hierro amuradas a la mampostería que sostienen, a partir de una estructura metálica de ángulos y planchuelas, las losas de los balcones.  Estas ménsulas, que absorben el esfuerzo estructural, se ocultaban bajo bellas piezas ornamentales carentes de función llamadas mensulones. El conjunto se completaba con un muro perimetral conformado por mampostería y balaustres cuya carga ejercía presión sobre el balcón y por zunchos de planchuela que fijaban el conjunto al muro portante evitando el volcamiento del sistema.
El paso del tiempo hizo estragos sobre la estructura de hierro de los balcones, reduciendo la sección de las ménsulas y haciendo colapsar su estructura. Así, debido a la acción corrosiva del hierro, se desprendieron los mensulones, revoques, al igual que los balaustres originales que serán reemplazados por un muro de ladrillos comunes colocado en panderete.
Al iniciarse las tareas de puesta en valor de la fachada del hotel se demolieron la totalidad de los balcones incluyendo los correspondientes a las calles laterales perdiéndose así  los parámetros de diseño originales, y entre ellos, sus dimensiones.

Archivo P. Grigera. 1997


Balcón sobre la calle 13. Nótese los zunchos metálicos, las ménsulas y el espesor de los balcones coincidente con el de las molduras. Foto. Laureano Clavero. 2015.


A partir del avance de las obras se decidió el reemplazo de los viejos forjados de madera de su cuerpo principal por un nuevo entrepiso pero esta vez conformado por viguetas pretensadas y bloques de telgopor. Nuevamente se planteó la disyuntiva de cómo reconstruir los balcones ya que generar la continuidad del nuevo sistema de vigas pretensadas hacia los balcones era materialmente imposible, entre otras cosas, por los mayores espesores del conjunto que se verían reflejados en los balcones.
Si bien hubo intentos por realizarlos con perfilería normal, independientes del entrepiso interior, esta solución será descartada. Se optará finalmente por un sistema en el que se mezclan la continuidad de los hierros estructurales, insertos en la capa de compresión de 5 o 6 cm del entrepiso, y que conforma el entramado principal de hierro de las losas. El sistema se completa con una losa independiente de aproximadamente 12cm de espesor, unida al sistema estructural interior por esos hierros y dos mensulones decorativos fijados a la mampostería y al balcón.

Archivo P. Grigera. 2018.


En primera instancia se podría argumentar que la solución adoptada parece ser bastante temeraria. Los balcones carecen de un contrapeso en el interior del edificio que contrarresten los esfuerzos que se ejercen que se verán incrementados con el peso propio de sus muros y balaustres perimetrales. Asimismo es de destacar la carencia de continuidad de los hierros estructurales en algunos de los balcones, desconociéndose cuál fue la solución constructiva adoptada.

Archivo P Grigera. 2017.



¿En base a qué sobrecargas habrán sido dimensionadas sus losas?
¿Cuál será el efecto de las cargas puntuales de los muros y balaustres perimetrales sobre los balcones?
¿Cuáles serán los efectos del momento flector en el apoyo, materializado por el encuentro de la capa de compresión del sistema de viguetas y bloques y las nuevas losas de los balcones?.

Esperemos finalmente que los balcones hayan sido calculados por algún profesional competente que habrá dejado plasmado con su firma, en la Municipalidad de General Alvarado y con anterioridad a la ejecución de las tareas, el cálculo estructural correspondiente. O quizás, sólo se busque que sean decorativos, y se conviertan en balcones sin flor, sin color,  sin otro sentido más que ser una escenografía, una triste puesta en escena de un enorme fracaso que aún sigue dando mucho para contar.


Setenta balcones y ninguna flor.


Setenta balcones hay en esta casa,
setenta balcones y ninguna flor
¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa?
¿Odian el perfume, odian el color?

La piedra desnuda de tristeza agobia,
¡Dan una tristeza los negros balcones!
¿No hay en esta casa una niña novia?
¿No hay algún poeta bobo de ilusiones?

¿Ninguno desea ver tras los cristales
una diminuta copia de jardín?
¿En la piedra blanca trepar los rosales,
en los hierros negros abrirse un jazmín?

Si no aman las plantas no amarán el ave,
no sabrán de música, de rimas, de amor.
Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave…

¡Setenta balcones y ninguna flor!


Baldomero Fernández Moreno. (1886-1950)






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