Vista 1945

Vista 1945
Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud. Año 1945. Archivo Pablo Grigera

domingo, 14 de mayo de 2017

Reflexiones sobre un saqueo. El caso del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.


Introducción.

A principios de 2012 lenta y sigilosamente fue desguazado el contrafrente del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. Puertas, ventanas, postigones, celosías, tirantes, rejas, pinotea, todo fue preparado para su venta.
Monumento Histórico Municipal desde el año 1988 y protegido por ordenanzas municipales, el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud es el mayor bien patrimonial del Partido de General Alvarado y uno de los últimos exponentes en pie de la arquitectura hotelera para los centros de veraneo de fines del siglo XIX en nuestro país.

Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud.1229. Archivo P. Grigera

Construido por el Banco Constructor de La Plata a partir de mediados de 1889, hacia 1891 estaba en su mayor parte concluido. Recién será inaugurado en la década de 1910 y se mantendrá en funciones por más de 70 años. En la década del 90’ será clausurado y usurpado y posteriormente restituido a su “propietario”.
Si bien el estado de edificio era malo aún mantenía sus características proyectuales intactas que mostraban claramente sus lineamientos arquitectónicos propios de la arquitectura academicista. Su planta en peine con un fuerte eje de simetría, la ubicación de su núcleo circulatorio sobre ese mismo eje, alas de habitaciones enmarcando sus patios, sanitarios en sus extremos, la jerarquización de la construcción con elementos propios de otras latitudes como la mansarda y las lucarnas, relaciones proporcionales entre partes, el énfasis en el valor de la fachada, etc.

Folletería de propaganda  del hotel. Década del 30'. Planta BAja. Archivo P. Grigera.Añadir leyenda

Hacia el año 2012 se podían observar muchos de sus materiales originales de enorme valor patrimonial: fallebas francesas, pisos de pinotea, su mansarda de pizarra, pisos de mosaicos calcáreos, baldosas Pierre Maurel de Marsella, las barandas bellamente ornamentadas de sus patios, sus lucarnas su imponente escalera de madera, elementos todos de una gran belleza artística.

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P.Grigera.

Archivo P. Grigera

Archivo P.Grigera.

Archivo P.Grigera.

Desgraciadamente, los enormes problemas legales relacionados con el dominio del inmueble, su usurpación, el poco interés demostrado por los distintos gobiernos municipales y la simbiosis existente entre su poseedor y el edificio, han sumido al hotel en una carga, tanto para su poseedor como para el municipio, de allí la importancia que para ambos pudiese tener la aparición de un inversionista que pudiera dar una solución al problema del edificio.                              
La singularidad del desguace, iniciado a principios del 2012, concentrado exclusivamente en el contrafrente del edifico y en especial en las galerías de sus patios, recordando la importancia patrimonial de estos al ser el lugar donde desde siempre se desarrollaba la vida social del hotel, presagiaba lo peor.                
Unos meses más tarde era presentado ante el intendente municipal y autoridades un proyecto de puesta en valor por parte de un grupo inversor que casualmente descartaba ese sector del edificio al demoler también el ala central de habitaciones y colocando allí una pileta.
El proyecto no sólo proponía la puesta en valor del edificio histórico sino también incluía la construcción, dentro de la manzana del hotel de un museo y de un conjunto de viviendas. Este será avalado por las autoridades municipales pese a los problemas de dominio y a lo desconocido del grupo inversor. La apuesta del gobierno era arriesgada pero esperanzada en dar vuelta la página del histórico deterioro del edificio.

Los meses siguientes mostrarán al grupo inversor publicitando sus reuniones con autoridades nacionales, provinciales y municipales buscando los apoyos necesarios, los cual eran publicitados profusamente en páginas web creadas al efecto como así también en medios locales y nacionales de comunicación que se harán eco del importante proyecto.
En agosto de 2013 se dio inicio a las obras de puesta en valor de la fachada principal, a cargo de una empresa subcontratista de obra que llegará por primera vez a Mar del Sud en junio del mismo año, con un permiso provisorio de obra expedido por la municipalidad, y concentrado en la fachada principal del edificio, la cual se esperaba inaugurar llegada la temporada estival.
Lo confuso del dominio del edificio impedía al grupo inversor tener la propiedad del bien, pese a los intentos por regularizar la situación levantando las hipotecas y embargos que el bien poseía. El grupo inversor había sumado como socio al “propietario” y creado un fideicomiso para la realización del conjunto de viviendas, por lo que por esos tiempos el propietario del bien era el fideicomiso. Al no haber un propietario claro, el municipio dará un permiso provisorio para realizar las tareas urgido por un lado, por mejorar su imagen dañada por la debacle del 2012 que inclusive  había llegado a los medios nacionales, y por otro, convencido de la necesidad de no perder la posibilidad de hacer algo por el gigante de Mar del Sud.

Archivo P.Grigera.2014

A fines de octubre de ese año, es decir a tres meses de iniciadas las obras, desaparece el grupo inversor acusado de estafa y quedando a cargo de las mismas los subcontratistas de la obra quienes, carentes de formación profesional y matriculación alguna, lograrán también el aval municipal para continuar con las tareas que ya se habían cobrado como víctima al contrafrente desguazado del edificio.
La irrupción de los nuevos responsables fue recibida con beneplácito por la sociedad de Mar del Sud que se sintió estafada por las promesas del grupo inversor y que vieron en estos la posibilidad de continuar el proyecto costeado por un “misterioso y nuevo inversor” que aparecido de la nada se hizo cargo del aporte económico de las obras.
Si bien la empresa subcontratista carecía de responsables profesionales, sus integrantes eran artesanos con oficio en el arte de la restauración y hechura de piezas escultóricas, pero sus conocimientos acerca de cómo intervenir un edificio de estas características eran nulos. Es imposible realizar  un proyecto de intervención profesional en tan poco tiempo, recordando que llegada de estos artesanos a Mar del Sud para conocer el edificio fue en junio de 2013 y se iniciaron las obras en agosto del mismo año.
Era obvio que las mismas carecerían de estudios preliminares que permitiesen conocer la composición de los revoques, de la capacidad de carga de los muros, la cromaticidad de los paramentos exteriores y principalmente del devenir histórico del edificio, datos indispensables a estudiar previamente al inicio de las obras.
Las mismas proseguirán velozmente con el impulso político del municipio y el apoyo incondicional de una gran mayoría de pobladores de Mar del Sud que por primera vez veían que se estaba realizando algo en la fachada del edificio luego de tanto tiempo de penurias.
Desgraciadamente esa carencia de formación profesional determinará finalmente. la destrucción, a causa de una mala intervención, de la fachada principal del edificio, perdiéndose así , definitivamente, los valores patrimoniales de la misma y siendo reemplazados por una recreación histórica carente de significado.
Fueron así reemplazados los revoques originales por nuevos ni siquiera respetando los pliegues originales de la fachada, reemplazadas sus molduras por nuevas premoldeadas y que no mantuvieron ni su diseño ni las proporciones originales, fueron demolidos todos los modillones bajo sus cornisas con la excusa de su mal estado y reemplazados  por piezas nuevas (el fuerte de la empresa de reciclaje), pero equivocando al ser colocados, su número, perdiéndose así 22 piezas de la fachada original. Fue reemplazada la histórica cubierta de pizarra por una de chapa trapezoidal color, se equivocó el número de balaustres de sus balcones, se demolieron todos los balcones del edificio para ser reconstruidos y se perdieron en esa demolición todos los parámetros de diseño y proporciones de los balcones, fue reemplazado el histórico portón de acceso por uno nuevo que no condice ni con la tecnología del original ni con su diseño ,fue colocado en su frontis el año de su construcción, dato que ningún antecedente registra, dejando un sector del mismo para colocar el de su finalización y hasta se desarmó y probablemente vendió su escalera principal, único núcleo del edificio y de un valor patrimonial incalculable.

Archivo P.Grigera
Archivo P.Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera


Archivo P. Grigera.

Archivo P. Grigera

Pese a las denuncias efectuadas por particulares en diarios locales y nacionales, pedidos de informes de las bancadas opositoras al gobierno municipal, denuncias ante la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires y organismos vinculados a la preservación del patrimonio,  las obras prosiguieron con ritmos disímiles durante los años siguientes pero el fallecimiento del responsable de las obras a mediados de 2016 y el reflejo de lo que sucedía con el hotel expresado en las páginas de diarios  nacionales detendrán por un tiempo las obras a la espera de poder continuar con las mismas.
Pese a todo esto las mismas continúan en la actualidad pero ya no en el exterior del edificio. Los errores cometidos en la fachada principal han comprometido definitivamente las laterales, únicos vestigios originales del hotel, ya que han determinado la difícil disyuntiva para sus hacedores y el municipio, de cómo continuar con estas: demoliéndolas para igualarlas a la mal ejecutada fachada principal o rehaciendo la ya realizada.
Las intimaciones al “nuevo propietario” acerca de que reemplace la cubierta de chapas trapezoidales color por pizarra, tal cual estaba especificado en los papeles presentados, han abierto discusiones entre este y el municipio como así también multas, de allí la continuidad de las tareas en el interior del edificio, lo que no se ve, y que fue vaciado por completo, perdiéndose así forjados centenarios de madera, pisos de pinotea y demás que serán cruelmente comercializados en corralones de la zona.
Como podemos observar, a la demolición del contrafrente a inicios del 2012, se le sumó la destrucción de la fachada principal del hotel, para llegar, en la actualidad, a un hotel vaciado en todo su interior y con obras de las cuales, desde hace 4 años, se carece de datos acerca de sus responsables. La inexistencia de cartel de obra alguno  es un hecho grave que impide conocer la existencia de matriculación profesional en sus responsables y cual es el alcance del proyecto en cuestión.
El proyecto de recuperar el hotel de Mar del Sud se ha convertido, al día de hoy, en una utopía y los responsables de que ello haya ocurrido son desgraciadamente, demasiados y poderosos.


Foto. Laureano Clavero. 2012


Reflexiones.

La tragedia ocurrida con el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud ha generado gran cansancio en la sociedad de General Alvarado. La ineficacia para hallar soluciones al tema del hotel, hecho que acontece desde hace ya demasiado tiempo, hace imposible determinar cuál será el futuro del edificio.
Este “cansancio” lleva a la pérdida de empatía con el edificio al cual ya se ve como una ruina, como algo perdido, como una carga, por lo que el saqueo de sus elementos, en estos últimos tiempos, se torna habitual ante la indiferencia de la población y de las autoridades.
En esa conflictiva realidad que es Mar del Sud, localidad poblada por unos casi 600 habitantes, en donde la falta de trabajo y oportunidades fuera de la temporada estival hace inviable cualquier proyecto, poco importa la realidad del edificio. A esto hay que sumarle que las nuevas generaciones nunca vieron el hotel en funciones, lo percibieron desde siempre como una mole clausurada, ruinosa, a diferencia de los viejos pobladores, muchos de los cuales lo vieron en su esplendor. De allí la percepción distinta entre unos y otros sobre la realidad del edificio
Ahora bien, ¿interesará a los habitantes de Mar del Sud el patrimonio que significa el hotel? Creo que sí, prueba de ello es que cada vez que ha habido movimiento relacionado con las obras del hotel la gente apoya expectante su evolución. Desgraciadamente los últimos ejemplos han sido enormes fracasos que han desalentado a sus habitantes y a los amantes del edificio.
Quizás uno de esos fracasos haya sido no poder transmitir los valores patrimoniales del edificio y de la zona a los pobladores del lugar, con sus  enormes posibilidades de explotación cultural reflejada en barcos hundidos[1], restos paleontológicos, que motivarán desde fines del siglo XIX la visita de científicos renombrados[2], las posibilidades de trabajo arqueológico que representa el viejo hotel de Mar del Sud[3], la historia de los pueblos originarios, la  producción agrícola y sus estancias , la historia de los Pampistas[4] y demás.
Realizar una inversión en el hotel seguramente insumiría enormes cantidades de dinero, que no podrían ser recuperados a corto plazo, haciendo inviable por ahora cualquier  proyecto. El proyecto del grupo inversor involucraba la puesta en valor del hotel, un conjunto de viviendas y un museo y buscaban el apoyo estatal, a través de créditos, para restaurar el edificio histórico, pero también planteando la posibilidad de financiar  las obras del hotel con un  fideicomiso de viviendas. El proyecto posterior, ya caído el grupo inversor, reducía sus aspiraciones concentrándose sólo en el edificio histórico, pero la carencia de datos al respecto no permite la evaluación del mismo.
Todos estos fracasos  no invalidan que el edificio deba ser conservado, ya sea reciclándolo a nuevos usos, o manteniendo su característica de hotel. Para ello es indispensable la realización de un proyecto de intervención profesional que rescate sus valores patrimoniales o quizás también encarar un proyecto que  deje al edifico parcialmente como una ruina, como un testimonio de un pasado que permita entender sus características proyectuales, sus materiales, sus proporciones y demás. El ejemplo del castillo de San Carlos en Concordia debe ser un faro que muestre, en el caso de adoptar este camino, que es posible realizar un excelente producto cultural a partir de un edificio saqueado, al igual que ocurre con el hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.
¿Hay conciencia de la importancia del hotel como el mayor bien patrimonial de General Alvarado y como uno de los únicos exponentes en pie de la arquitectura de fines del siglo XIX para los centros de veraneo  en el país?
La respuesta a esta pregunta quizás sea afirmativa pero las vicisitudes sufridas  obliguen a muchos a pensar que el mejor destino del edificio es la demolición. Lo increíble del caso es que el hotel debe ser el edificio más publicitado de General Alvarado a partir de la innumerable cantidad de programas de televisión, películas, notas periodísticas en diarios y revistas nacionales y extranjeras, y el que seguramente debe ser el edificio más fotografiado del Partido de General Alvarado. Esto ha  llenando, por un lado,  de orgullo a sus habitantes pero  por otro los ha hundido también  en una profunda desazón.
Desgraciadamente el hotel ha perdido protagonismo ya que su ex poseedor lucha por ese lugar en una competencia desigual donde con sus fantásticas  historias busca ganar la pulseada. Quizás sea por todo esto que sea hora de cambiar el eje de la discusión concentrándose principalmente en el edificio y no en lo demás.
Los deseos de los habitantes de Mar del Sud por un mejor futuro, a partir del trabajo que pudiese generar el edificio, ya sea con la necesidad de personal de servicio que pudiese necesitar el hotel, de mantenimiento, de atención o en los beneficios que pudiesen generar los negocios del lugar que se verían enormemente favorecidos con su recuperación, choca con los proyectos fantasiosos que ilusionaron  con sus promesas a sus habitantes,  los cuales son recibidos entusiastamente para luego, con la caída de ellos, sumir en frustración a sus habitantes. De allí que sea difícil lograr el apoyo local el cual es  indispensable para alcanzar el éxito de cualquier proyecto de rescate del hotel.
Es por todo esto, que ante las continuas claudicaciones, y a lo erróneo de las tareas, surgen frases comunes como que algo se está haciendo con el hotel, que nunca se hizo nada y ahora sí, que es mejor que las obras sean un 50% fieles a lo que era el hotel, que es mejor  cualquier obra a que se caiga el edificio y demás. Estas respuestas que nacen de la claudicación y del pensar que mejor es hacer pero no importa el cómo, no comprenden que con el mismo esfuerzo se pueden hacer las cosas bien y correctamente. Así, con acciones erróneas se han perdido en unos pocos años enormes valores patrimoniales del edificio como su fachada principal, su contrafrente y todo su interior.

Archivo P. Grigera.

Archivo P. Grigera.

Muchas veces también las opiniones al respecto del hotel son opiniones interesadas. ¿Qué importancia puede tener, en primera instancia,  la correcta restauración del edificio para el que vende los materiales con el que actualmente se está haciendo el hotel?, Obviamente buscará que se hagan obras y ante la disyuntiva del hacer no importa tanto  su fidelidad. ¿Qué importancia puede tener para el abogado que defiende los intereses del dueño del hotel la fidelidad y legalidad de las obras, donde no hay profesionales ni presentación municipal alguna? Ninguna. Es por ello que se intentaron solicitudes de pedidos de aviso de obra y no los permisos de obra ya que el primero no requiere de un profesional habilitante, que extrañamente el hotel no tiene, pero sí la firma del propietario. ¿Podemos creer entonces que las obras realizadas que modificaron la fachada, reemplazaron su cubierta y demolieron el interior estaban dentro de la órbita del aviso de obra? Seguramente no. ¿Qué importancia puede tener correcta realización de las obras en un bien, de tamaño valor patrimonial, para los familiares de los albañiles que trabajan en el hotel para los cuales haber obtenido un trabajo ¿estable?  es una bendición? o ¿Qué importancia puede tener la correcta realización de las obras para los que defienden intereses inmobiliarios ligados a la imagen que este proyectaría en un pueblo desolado?.

Nada de todo esto hubiese sucedido si la presencia del estado hubiese existido: la del gobierno municipal, principal responsable de hacer la vista gorda a lo sucedido, no deteniendo el expolio del 2012; no controlando la venta de piezas del hotel en corralones de Miramar; en no verificar la carencia de avales del grupo inversor que iniciara el proyecto de puesta en valor; en dar un permiso provisorio de obra pese al carácter precario del dominio; en avalar la continuidad de las obras por personas carentes de profesión matriculada; en aprobar obras sin permisos ni firmas autorizadas, etc..
Lo más increíble del caso es que existen ordenanzas sancionadas por el gobierno municipal que protegen al edificio, recordemos que es Monumento Histórico Municipal por ordenanza 247 del año 1988 y que en su artículo 3º expresa: “Queda prohibida toda supresión o reforma que pueda afectar su valor arquitectónico”. Asimismo en el año 2000 fue sancionada el Código de Preservación Patrimonial del municipio bajo la ordenanza 307 que ha sido un gran avance en la protección de los bienes patrimoniales del municipio pero desgraciadamente no ha sido aplicada en este caso por más que sus artículos protegen a los edificios de valor patrimonial, ya sean privados o públicos, e inclusive a  los elementos componentes de los mismos estableciendo también penas a los infractores a la ley. Por ejemplo, el Código de Preservación Patrimonial de General Alvarado establece en su artículo 8º: que “se prohíbe toda acción sobre bienes declarados de interés patrimonial que impliquen cualquier construcción, modificación, alteración, ampliación, etc. salvo la autorización del municipio
Desgraciadamente muchas veces estas ordenanzas, que son de avanzada, son sancionadas por los Consejos Deliberantes de los municipios dando enormes pasos hacia adelante en relación a los temas vinculados a la preservación de bienes de valor patrimonial, pero, y como hemos visto en este caso,  no se aplican en lo más mínimo.
El silencio de las autoridades marca claramente el desinterés de los mismos por estos temas, como también la impericia manifiesta al no poder  dar soluciones no comprendiendo que las alteraciones a los bienes patrimoniales son irreversibles.
Es singular también que ninguna autoridad haya renunciado,  por más que intenten por todos los medios posibles de desviar la atención acerca de estos hechos  ya que de confrontar  carecen de argumentos para justificar lo actuado. De allí el silencio, ver qué pasa, ya que el tiempo traerá soluciones o quizás profundice las desgracias.
Es claro que en estos casos el patrimonio  pasa a un segundo plano, es un instrumento para otros negocios que bien planteados pueden ser una llave para logar salvar a este tipo de edificios, pero cuando el negocio prima sobre lo demás,  es una excusa. De allí que estos proyectos lleven como estandarte el nombre del bien, el que da prestigio, interés, pero como en el caso del hotel haciendo eje en el conjunto de viviendas que se planeaba construir, las verdaderas fuentes de negocios y de ganancias.
Los inversores buscan réditos inmediatos, pero la realidad pauperizada de la localidad no permiten pensar a futuro cuando solo hay actividad económica durante dos o a lo sumo tres meses al año. De allí que se especule con los negocios a largo plazo, como una apuesta de riesgo a futuro y en donde entra un nuevo protagonista: el control de las tierras, muchas de ellas sin dueños que buscan ser presa fácil de la especulación y el poder.
¿Podemos entonces pensar entonces que no hay solución a estos problemas? Quizás no los haya en las actuales circunstancias, pero también es indispensable el involucramiento municipal y provincial en el tema y que funcionen los controles sobre las ordenanzas y legislaciones que existen pero no son cumplimentadas.
Hemos visto que las soluciones privadas han fallado por la falta de controles, pero el estado debiera aportar también lo suyo, ya sea desde el apoyo profesional a las tareas con personal especializado que pudiese aportar ayuda para realizar las obras, apoyo financiero, declarar al edificio Monumento Histórico Provincial y frenar así el expolio de sus partes , pensar en exenciones impositivas, frenar la venta de piezas y demás.
No cabe duda ya que se intentó involucrar a la política nacional en el rescate del edificio, lo atestiguan las distintas reuniones que los responsables del grupo inversor publicitaban en sus páginas web ligadas al emprendimiento, como una manera de dejar constancia de esos encuentros, convenciendo así a los incautos de la seriedad del proyecto e involucrando, supiesen o no, a personalidades con poder y prestigio en las mismas.
La caída del grupo fue silenciosa, como una implosión, pero que de ser más audibles sus ecos hubiesen salpicado a demasiados: ¿Por qué no se ejecutó, una vez desmantelado el contrafrente del edificio,  la herencia vacante que pesaba sobre el edificio? , ¿Con que dinero se levantó esa herencia vacante? ¿Con el de las ventas de las puertas, ventana, pisos y demás del saqueo?, ¿Por qué no se juzgaron a sus responsables? Claro, no los había, eran inexistentes, un fideicomiso fantasma y un propietario con un dominio irregular.
Hoy en día la situación se ha desmadrado. Las puertas, ventanas y demás se venden libremente en Mar del Sud y Miramar o se ubican tristemente en casas, campos, y eso ya a nadie le importa.


Foto Laureano Clavero. 2012

Archivo P. Grigera.

Se ha claudicado, se han perdido las esperanzas incentivando el saqueo de un edificio que actualmente es una ruina. Quizás el objetivo haya sido, desde siempre, que el tiempo destruyera al edificio, lo dañara en su interior para así hacer lo que se les antojara tal cual buscaba el proyecto del grupo inversor. De allí que ni siquiera fuese terminada su cubierta, por más de un año, y permitiese que ingresara, ante cada lluvia caída, enorme cantidad de agua dañando todo su interior. Es posible también que se apostase a que el edificio cayera definitivamente bajo la piqueta y pudiese ser utilizado así lo que tiene valor: la tierra, en la mejor ubicación de la localidad y a pocos metros de la playa.

Foto Laureano Clavero.

Palabras finales.

El Partido de General Alvarado ha perdido así una gran oportunidad ligada a la existencia del hotel, posibilidades que de haberse concretado hubiesen dado otra actualidad al Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud, a saber:
1.-Desde 1996 se hicieron pedidos para declarar al edificio Monumento Histórico Provincial, pero los problemas ligados a su dominio hicieron imposible tal declaratoria.[5].
2.-Al no funcionar los controles y ante la carencia de conocimientos de las autoridades para entender el valor patrimonial del edificio, se perdió la oportunidad de apuntalar la presentación del grupo inversor adecuándola a reglamentaciones vigentes, frenando su demolición y expolio y al contralor que implica adecuar estos proyectos a las cartas internacionales que regulan la actividad profesional referida a la preservación de los edificios patrimoniales.
3.- La continuidad de las obras por personas carentes de formación profesional fue un despropósito que pudo ser evitado (si las reglamentaciones hubiesen sido aplicadas) y realizados los  controles pertinentes, tanto en la presentación municipal como en los colegios profesionales correspondientes. Se hubiese salvado así, con una correcta dirección de obra y aplicando el mismo esfuerzo económico de los que la realizaron, la fachada principal del edificio.
4.- A estas alturas el conocimiento que se tiene del Hotel de Mar del Sud es amplio entre historiadores y especialistas vinculados a la preservación del patrimonio, hecho reflejado en publicaciones varias sobre el hotel. La presentación del tomo II, referido al período 1880-1920 del libro Patrimonio Arquitectónico Argentino de los arquitectos Alberto Petrina y Sergio López Martínez ,es una muestra de estas pérdidas de oportunidades ya que fue seleccionado como posible obra a ser publicada, única del Partido de General Alvarado, pero su estado y lo sucedido con su desguace imposibilitaron su publicación.
5.- La no ejecución del pedido de herencia vacante existente,  con posterioridad al desguace del 2012, fue un error en el que también fue cómplice la justicia que nuevamente aceptó los pedidos del “propietario” perdiéndose así la oportunidad que el bien pasara a la Provincia de Buenos Aires. Este hecho debió apuntalarse con la denuncia al propietario por ser el responsable material del desguace y que lucrará con la venta de sus piezas y elementos patrimoniales.
6.- Se perdió la oportunidad histórica de estudiar en profundidad al edificio, conocer sus características constructivas, estructurales, el haber podido realizar estudios arqueológicos del que es uno de los más antiguos edificios del Partido de General Alvarado y un muestrario de las formas de construir de fines del siglo XIX y de las tecnologías utilizadas a tal fin.
7.- Al no detener el desguace se dio vía libre  a la comercialización de elementos de enorme valor patrimonial, perdiendo así el edificio y General Alvarado un patrimonio único e irrepetible.
8.- La no valorización del edificio y sus historias olvidan dar importancia al recuerdo del hechos como la estadía de los Pampistas en el hotel, inmigrantes judíos rusos que pasaran por Mar del Sud entre enero y marzo de 1892 previo a su radicación en las colonias de Entre Ríos y que se transformarán en los célebres gauchos judíos descriptos por Alberto Gerchunoff. La sola mención del joven Enrique Dickmann, viajero del barco y que llegara a ser diputado por el socialismo, enuncia la importancia del pasaje y entre los cuales también cabe mencionar a la madre  de Paloma Efron (Blackie), de Samuel y Manuel Eichelbaum, el abuelo de César Milstein, Alicia Steinberg y demás. Mar del Sud ha sido desde siempre, lugar de peregrinaje de los descendientes de Pampistas quienes han hecho, en las visitas al hotel, un viaje  al pasado de sus propias familias.
9.- El no haber aceptado la ayuda de profesionales quienes ofrecieran sus servicios para ayudar al municipio a encontrar caminos para salvar al hotel, hecho que seguramente se hubiese hecho extensivo a pobladores, historiadores, arquitectos locales, artesanos, etc., que hubiesen hecho su aporte a partir de sus propios conocimientos. Este ofrecimiento de colaborar en la salvaguarda del edificio fue propuesto a las autoridades, al igual que otros pedidos efectuados por profesionales en relación a las especies arbóreas de sus patios,  pero nunca aceptados  por el Gobierno Municipal.

Toda esta falta de visión ha contribuido a la pérdida de enormes posibilidades culturales que de haber sido explotadas hubiesen permitido no sólo dar visibilidad a Mar del Sud y a General Alvarado, si no también dar posibilidades de trabajo reales a sus pobladores. Todo esto muestra el fracaso de lo actuado y que la pérdida de muchos bienes de valor patrimonial tiene como principal responsable al propio ser humano, y no al paso inevitable del tiempo o a la acción de la naturaleza, ya sea a través de la acción del agua o de los propios organismos vegetales y animales. Dentro de este grupo, los gobiernos son actores principales con sus erróneas decisiones y omisiones  y que en el caso del hotel han determinado su destrucción completa, hechos que son posibles de revertir generando conciencia acerca del valor de  los bienes patrimoniales y de las posibilidades de actuar sobre ellos. Por supuesto no todo edificio es plausible de su intervención, hay que ser consciente de la imposibilidad de actuar sobre cada uno de ellos, pero también es imprescindible que los gobiernos puedan realizar esfuerzos tendientes a catalogar e inventariar los bienes de sus propias comunidades para así poder encarar acciones de salvaguarda y protección, ya sea desde su investigación, estudio, o de la acción directa sobre ellos.
La Provincia de Buenos Aires cuenta con muchos edificios similares al hotel, edificios escondidos, poco conocidos y que poseen un enorme valor patrimonial, edificios de carácter privado que quedan en realidad desprotegidos, pese a la resguardo legal que puedan poseer,  y que carecen de posibilidades de sobrevivir al paso del tiempo y de la acción humana. Pese a eso no debemos caer en el facilismo que implica pensar en el edificio que no fue o que pudo ser y pensar, de aquí en adelante, en qué hacer con todo este patrimonio común. Lo que si queda claro, a estas alturas, es que dar a conocer lo sucedido con el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud debe servir de ejemplo para que estos hechos jamás se vuelvan a repetir.

Archivo P. Grigera

Este trabajo fue presentado, defendido y debatido en el XVI Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, realizado en la Ciudad de Dolores los días 27 y 28 de abril de 2017.







[1] Las playas al sur de Mar del Sud son receptoras desde hace tiempo de restos de porcelana de la firma Spode, lo cual presupone un naufragio cercano datado a mediados del siglo XIX.
[2] Desde fines del siglo XIX numerosos científicos han recorrido la zona, como Florentino Ameghino buscando restos fósiles los cuales son muy habituales de encontrar en las cercanías de la localidad.
[3]  Mar del Sud fue fundada a principios de 1889 como un proyecto urbanístico al norte del arroyo La Carolina. Para que el proyecto fuese viable la sociedad anónima responsable del emprendimiento erigió un hotel para recibir a los veraneantes. Su vida fue efímera y fue cubierto por la arena. En 2010 Laureano Clavero logró ubicar su emplazamiento el cual permanecía oculto desde la década del 30’.
[4] Los primeros huéspedes del hotel fueron un grupo de inmigrantes judíos rusos llegados al país en diciembre de 1891, quienes permanecerán en forma temporaria en el hotel entre enero y marzo de 1892 Estos viajeros  serán luego la génesis de las colonias judías entrerrianas.
[5] Realmente son muy pocos los Monumentos Provinciales de carácter privado debido a la posibilidad de conflictos que se pudiesen producir entre los propietarios y el estado por lo que se trata de evitar esas declaratorias reservándolas  a casos excepcionales.

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