Vista 1945

Vista 1945
Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud. Año 1945. Archivo Pablo Grigera

domingo, 11 de diciembre de 2016

Los pasajeros del "Pampa" y su estadía en el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. 1ra Parte.

El 8 de agosto de 1889, y paralelamente a la llegada del Weser a la Argentina, el Banco Constructor de La Plata, entidad financiera fundada en Buenos Aires en 1884 y con sucursales en La Plata y La Boca, compraba unas tierras al sur del arroyo La Carolina en el Partido de General Pueyrredón[1]. Junto con esa compra adquiría también el plano con la traza de un poblado realizado por el agrimensor Juan E. Moy al que se denominará Boulevard Atlántico. A partir de este hecho, producido en sintonía con el crecimiento de Mar del Plata como centro balneario, se iniciará la construcción de un hotel que servirá de hito a la nueva población: el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.[2]
Reseñar este hecho implica también adentrarse en el estudio de la situación política y económica de nuestro país, por esos años, ya que el surgimiento del Banco Constructor de La Plata como entidad bancaria refleja la aceptación por parte del gobierno nacional de la formación de instituciones financieras que serán protagonistas principales de la crisis económica del país y que hará eclosión en 1890. Esta crisis, de la cual el banco y principalmente su director Carlos Mauricio Schweitzer no fueron ajenos, generará  la venta del hotel en construcción en agosto de 1890, por parte del Banco Constructor de La  Plata, a la Cía Argentina del Riachuelo compañía íntimamente ligada a los intereses del Sr Schweitzer, el verdadero cerebro de la compra de las tierras y de la construcción del hotel.
La importancia del Banco Constructor de la Plata fue tal que llegó a ser la tercera institución bancaria de nuestro país. Su operatoria principal consistía en la compra y venta de tierras a las cuales trazaba y loteaba para luego ser vendidas en publicitados remates. Hay que recordar que la ciudad de La Plata estaba recién fundada por lo que los terrenos aledaños eran fuerte presa de la especulación inmobiliaria así como también el alquiler de viviendas que crecían a un ritmo sostenido. Este será el ámbito de negocios en el que se movía el banco por lo que la apuesta de extender su operatoria a otros lugares del país no era extraña, pero es de hacer notar que la compra de los terrenos de Boulevard Atlántico deben ser considerados, no como una apuesta económica a futuro del banco sino un negocio personal de su director, Carlos Mauricio Schweitzer.
El 15 de diciembre de 1891 arriba al puerto de Buenos Aires procedente de Le Havre y con escalas en Burdeos, Paulliac[3], Tenerife, y Montevideo, el vapor de bandera francesa Pampa, perteneciente a la compañía Chargeurs Reunis. De allí que se conozcan como “Pampistas” a los pasajeros de este vapor.
En su pasaje se encontraban 818 inmigrantes judíos rusos que escapando de los progroms y persecuciones de la Rusia Zarista se habían congregado en Estambul esperando el ansiado viaje hacia Palestina. La negativa de las autoridades turcas y la difícil adaptación a un medio hostil habían convertido a la ciudad en un gran campo de refugiados con enormes problemas sanitarios y de alimentación. La ayuda de las organizaciones judías europeas como la Alliance Israelite Universelle era insuficiente y es aquí donde toma protagonismo el Barón Mauricio de Hirsch, célebre banquero alemán que había hecho su fortuna con la financiación, gestión, construcción y explotación de líneas férreas en el Imperio Otomano incluyendo la red que unía Viena con Estambul.
Si bien el Barón contribuía económicamente desde mucho tiempo atrás con la Alliance Israelite Universelle, la muerte de su único hijo Lucien, en 1887, será el detonante que determine el empleo de gran parte de su fortuna para tratar de organizar cursos de acción que permitieran paliar la situación de los judíos rusos. Hirsch creía en la necesidad de encarar el tema de la emigración de dicha población a nivel masivo, a diferencia de la posición de la  Alliance, que trataba de negociar mejores tratos y posibilidades educativas con el gobierno ruso. Es por ello que el Barón ordena realizar estudios que permitiesen constatar la viabilidad de la emigración a Palestina y América del Norte, los cuales  resultaron en una primera instancia negativos.
Será un hecho fortuito el que llegue a oídos del Barón Hirsch la noticia de la existencia de un grupo de inmigrantes judíos de la región de Podolia, llegados en agosto de 1889 en el vapor Weser, que habían quedado varados en la República Argentina al ser modificadas las condiciones previamente pactadas en relación a la compra de las tierras para su asentamiento[4]. Willhelm Loewenthal, médico de origen rumano contratado por el gobierno Argentino para determinar las condiciones de aclimatación de inmigrantes europeos en las distintas regiones de nuestro país, es quien toma contacto con ellos dando aviso a las autoridades nacionales y a las organizaciones europeas buscando el apoyo necesario. A partir de este hecho será Loewenthal quien trazará un plan de inmigración que logró interesar al Barón Hirsch y que este tomará como propio comprometiéndose a fundar colonias en la Argentina.
El 24 de agosto de 1891 funda la Jewish Colonization Association “para asistir y promover la emigración de los judíos de todas partes de Europa y Asia” con un capital de 50 millones de francos oro depositados en el Banco Rotschild de Londres. Previamente a ello, Hirsh nombra a Loewenthal como su representante para organizar todos los trabajos previos a la llegada de los inmigrantes bajo el nombre de Empresa Colonizadora Barón Hirsch.
Finalmente en diciembre de 1891 se firma la escritura mediante la cual el Barón adquiere las tierras de Palacios que incluían la colonia llamada Moises Ville, que pasará a ser la segunda colonia del Barón en la Argentina, por lo que queda claro que las actividades del delegado del  Barón por esos tiempos, y coincidente con la llegada de los Pampistas, lo mantenían extremadamente ocupado.
Si bien la historia de los Pampistas esta profusamente estudiada, los libros o escritos referidos a ella son de fines de la década del 40’, en el caso de Recuerdos de un Militante Socialista de Enrique Dickman, de fines de los 50’, con la aparición de Tierra Soñada de José Lieberman, y de los 60', para la obra de Lázaro Schallman, Historia de los Pampistas. Escritos previos reseñaron también esta epopeya, sirviendo de referencia a las obras antes mencionadas, pero en todos estos casos exponen una historia acontecida casi 60 años antes de la aparición del primero de ellos.
Por otro lado, a diferencia de estos autores que, o bien tuvieron en sus manos los documentación histórica existente sobre el periplo o pudieron tener de primera mano los testimonios de los viajeros, las facilidades tecnológicas actuales han permitido el cruce de la información existente, no sólo en el país, sino también en Israel, Europa y Estados Unidos, con lo cual se han abierto nuevas perspectivas de estudio a más de 120 años de sucedidos los hechos.
La aparición del listado original completo del barco ha abierto enormemente el camino para investigar aspectos poco conocidos del periplo y de la composición del pasaje, así como también al enfocar la investigación sobre los Pampistas, no a partir del estudio inicial de la inmigración judía a la Argentina, sino a partir de las investigaciones relacionadas con la estadía del grupo en el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. Esto ha permitido abrir el tema a nuevas revelaciones y teorías relacionadas con esta epopeya.
A partir de la llegada del barco al puerto de Buenos Aires el tema de la ubicación de los recién llegados se comienza a tornar preocupante ya que aún no se habían adquirido las tierras de Entre Ríos. El gobierno Argentino había establecido con Loewenthal la imposibilidad de que el grupo permaneciera en Buenos Aires ya que el permiso establecido, temerosos de que estos pudiesen radicarse en ciudades ejerciendo sus variada profesiones en detrimento de la actividad agrícola para cuyas labores venían al país,  tenía un plazo de estadía en el Hotel de Inmigrantes de 15 días. A esto hay que sumarle los problemas surgidos allí, ya que ninguna autoridad de peso de la JCA había ido a recibirlos al puerto, Loewenthal se encontraba ocupado con los enormes problemas surgidos en Colonia Mauricio[5] con los primeros  grupos de inmigrantes llegados a partir de julio de 1891 y recién se hará presente luego de pasados tres días de la llegada del barco. Loewenthal viajará a Mauricio el 26 de diciembre ante los estragos sufridos por un temporal que afectó a la localidad alejándolo de los problemas que también habían surgido en el Hotel de Inmigrantes. La existencia también de mafias tratando de atraer mujeres al negocio de la prostitución y sembrando dudas de las reales intenciones del Barón contribuirán a crear un clima adverso,  siendo una influencia nefasta con la que debieron lidiar los recién llegados.
No es casual entonces que se firmara un petitorio por parte de los pasajeros del Pampa expresando estos temores al Director General de Inmigraciones firmado por 201 personas, es decir, si consideramos que el pasaje del Pampa estaba conformado por aproximadamente 150 familias y 72 solteros, esas firmas debieron reflejar la voluntad de la casi totalidad del pasaje.[6]
Será por estos días en que los delegados del grupo son anoticiados por la Dirección Nacional de Inmigración de la existencia de negociaciones para resolver el problema de la instalación temporaria de los recién llegados. Según Schallman[7], Loewenthal recibe un telegrama el 10 de diciembre desde Mar del Plata, del secretario de la oficina local del Departamento General de Inmigración, abriendo la posibilidad de gestionar la instalación del grupo en el Hotel Boulevard Atlántico, pero también es cierto que los diarios de Buenos Aires publicitaban desde enero de 1891 el alquiler del hotel y desde julio su venta. Quizás todo esto reafirme que las negociaciones de los representantes del Barón y los propietarios del hotel fuesen iniciadas antes de la llegada del barco a Buenos Aires ante la perspectiva cierta de no poder solucionar el tema de la compra de las tierras de Entre Ríos.
                                                                                                                                                continuará

Esta ponencia fue presentada en las Jornadas celebradas en conmemoración del 125 aniversario de Moises Ville y de la Colonización Judía Agraria y organizado por el Museo Comunal de la Colonización Judía, Rabino Aarón Halevi Goldman de Moisés Ville, Santa Fé, el Seminario Rabínico Latinoamericano Marschall Meyer, el CEMLA y el Instituto IWO de Buenos Aires. Moises Ville, 14 de agosto de 2014.





[1] En septiembre de 1891 El partido de Gral Pueyrredón se divide en dos creándose uno nuevo que recibirá el nombre de Gral Alvarado con centro en la ciudad de Miramar. Esta ciudad fue fundada a instancias de Fortunato de la Plaza en 1888 y trazada por el ingeniero Rómulo Otamendi y el agrimensor Juan E. Moy, el mismo que realizará la de Mar del Sud al norte del arroyo La Carolina, y la de Boulevard Atlántico, al sur de dicho arroyo.
[2] Un año antes surgirá al norte del arroyo la Carolina y a instancias de una sociedad anónima formada por el ingeniero Rómulo Otamendi, el Dr Rafael Herrera Vegas, Julio Goyena y Juan Bautista Otamendi, un proyecto urbanístico de centro balneario que se denominó Mar del Sud y cuya traza en la actualidad es casi inexistente. De allí que hoy se consideren a las dos poblaciones unificadas bajo el nombre de Mar del Sud, pero conservando sus nombres originales en dos circunscripciones diferentes: la V para Mar del Sud y la VI para Boulevard Atlántico, que es la única que realmente se desarrolló.
[3]La mención de la escala en Paulliac, en las cercanías de Burdeos,  es un dato sumamente interesante, ya que allí se encontraba ubicada la propiedad del Barón Rotschild en el cual pernoctaron los Pampistas, luego del largo viaje que implicó salir desde Estambul hacia Marsella en el Barco Galatz, y del posterior viaje en tren a Burdeos. Lo sorprendente de este hecho son los testimonios referidos a  la revuelta originada a partir de la visión del barco fondeado frente a Paulliac por el pequeño tamaño que este tenía. Esto determinará el cambio de lugar de embarque a Burdeos que contaba con instalaciones portuarias un poco más adecuadas que las de Paulliac.
[4] Un dato interesante es que las tierras originariamente adquiridas en la colonia Nueva Plata pertenecían a Rafael Hernández, hermano del autor del Martín Fierro, pero el incremento en el valor de la tierra a causa de la especulación reinante en esos años determinan, por parte de Hernández, la rotura del convenio. Este hecho desnuda el vínculo que existía entre los terratenientes y las oficinas de inmigración e instituciones bancarias, deseosos de vender tierras a los inmigrantes que arribaban a nuestro país. Hernández era asimismo accionista del Banco Constructor de La Plata, cuya principal actividad era la compra y venta de tierras, pero en el caso de la colonia Nueva Plata el banco interviniente fue el Banco Colonizador.
Con posterioridad le son ofrecidas al grupo tierras al norte de la Provincia de Santa Fe, propiedad del terrateniente Pedro Palacios, donde Loewenthal los encuentra a la espera de que les fuesen entregadas las tierras.
[5] Colonia Mauricio en las cercanías de Carlos Casares es la primera colonia del Barón en la Argentina poblada con los inmigrantes arribados a partir de junio de 1891 en los barcos Lissabon, Dom Pedro, Tijuca, Bahía, Paraguassu, Petrópolis y otros más.
[6] Los viajeros del Pampa se mostraban temerosos de ser utilizados como esclavos  y de allí sus temores al ser propuestas localidades del interior de nuestro país como albergue temporario. Este es el caso de los poblados forestales del norte de Santa Fe como las colonias Florencia y Basail que fueron descartados debido a lo leonino de las condiciones propuestas.
Un dato de interés es la mención de que Loewenthal los había amenazado con ser enviados a recoger papas a un hotel y que los haría llevar presos por tres días con agua y pan a los que no quieran trabajar. Queda claro que esta amenaza tiene como referencia al Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.
[7] Lázaro Schallman. Historia de los Pampistas. Biblioteca Popular Judía 47. Buenos Aires. Editado por el Congreso Judío Latinoamericano.1969

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