Vista 1945

Vista 1945
Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud. Año 1945. Archivo Pablo Grigera

viernes, 11 de marzo de 2016

Un caso de diván.


Uno de los grandes misterios relacionados con las obras de la fachada del hotel son las molduras de sus columnas centrales. Hermosos detalles realizados por artistas consustanciados con la obra que realizaban. 
Al iniciarse las tareas de restauración del hotel, allá por agosto de 2013, esas molduras fueron mantenidas y restauradas. Misteriosamente, hacia marzo de 2014, las mismas casi no existían no pudiendo establecer conjeturas acerca de lo que realmente sucedió con ellas.
Lo cierto es que debieron tomarse muestras, copias de la mismas para poder ser reproducidas, quizás uno de los fuertes de la empresa subcontratista, pero desgraciadamente, y como ha ocurrido con la mayor parte de la fachada, fueron demolidas por completo perdiéndose así irresponsablemente esos valiosos vestigios del pasado del hotel. Quizás lo más triste del caso sea que al día de hoy aquellas molduras originales han sido reemplazadas por nuevas, premoldeadas,   que desgraciadamente en nada condicen con aquellas bellas piezas originales. Una pena.


Foto. Laureano Clavero. 2012

Archivo P. Grigera. 2016

jueves, 18 de febrero de 2016

El extraño caso de los modillones extraviados.


Ya hemos mencionado en trabajos anteriores (“el 2x3, el nuevo ritmo que se baila en Mar del Sud”), como increíblemente el número de modillones se había visto reducido, en el cuerpo lateral sud de la fachada principal, de 30 piezas originales a 22. Lo mismo ha ocurrido, con posterioridad, en el sector oeste, perdiendo el edificio, en ambas acciones, 16 modillones de su fachada.
La última gran sorpresa en las  obras del hotel es la reducción, en su cuerpo central, del número correcto de modillones, el cual, originariamente era de tres piezas entre columnas y dos sobre las mismas, mientras que en la actualidad sólo es posible observar dos modillones en el intercolumnio.
Todas estas acciones han reducido irresponsablemente el número total de piezas, de  85 originales a 64, es decir se han “extraviado” en total  21 piezas de la fachada principal. 
¿Y ahora?


Archivo P. Grigera. 1997.

Archivo P. Grigera. 2016

jueves, 4 de febrero de 2016

El aniversario de Mar del Sud.

Si bien no existe una fecha formal de fundación, el municipio de General Alvarado a partir de estudios realizados en archivos y a partir de la opinión de estudiosos del tema, ha adoptado la del  4 de febrero como fecha fundacional de la localidad.
La elección de esta fecha nos obliga a realizar una serie de consideraciones al respecto ya que no queda claro del porqué de dicha fecha en detrimento de otras, pero: ¿cuál adoptar?
A estas alturas sabemos que Mar del Sud surge  a partir de la venta de las tierras al NE del Arroyo la Carolina  por parte de su propietario, Fernando Julián Otamendi, a una Sociedad Anónima encabezada por el ingeniero Rómulo Otamendi el 28 de mayo de 1888, según reza la escritura correspondiente.
Lo que hoy conocemos como Mar del Sud, desarrollado en su mayor parte al SO del mismo arroyo, en realidad adoptó el nombre de Boulevard Atlántico a partir de un proyecto que Fernando Julián Otamendi, el mismo propietario de las tierras de Mar del Sud, vendiera al Banco Constructor de La Plata el 8 de agosto de 1889 y que era dirigido entonces por Carlos Mauricio Schweitzer, su fundador y director principal. Hoy en día ambas  localidades son conocidas bajo el nombre de Mar del Sud pero divididas en dos circunscripciones diferentes: la V y la VI respectivamente.
A partir de estos hechos queda claro que podríamos adoptar como fecha de fundación la de la compra de las tierras de Mar del Sud, es decir mayo de 1888, o las de Boulevard Atlántico en 1889, que es el sector que realmente se desarrolló por aquellos tiempos.
El historiador Fernando Enrique Barba  sostiene que la fecha de fundación de pueblos o ciudades depende de varios factores, a saber: la existencia de un acta fundacional, la de un decreto o ley de creación, la fecha del primer loteo o la de inauguración de la estación ferroviaria, iglesia o fuerte militar.
En el caso de Mar del Sud, hay que recordar la inexistencia de acta fundacional o de inauguración de estación de ferrocarril, iglesia o fuerte, por lo que podría adoptarse, según este criterio, la del primer loteo.
A partir de la compra de las tierras en 1888 la Sociedad Anónima, dirigida por el ingeniero Otamendi, inicia la venta de las tierras al NE del arroyo La Carolina en sendos remates publicitados por los diarios de la época: el primero, realizado el 21 de enero de 1889, el segundo el 28 de enero y el tercer remate, ya por falta de ofertantes, el 4 de febrero de 1889.
De acuerdo a estos datos  se podría considerar entonces la fecha del 21 de enero, como fecha del primer loteo, en detrimento de la del 4 de febrero como fecha fundacional de Mar del Sud, siendo esta última también coincidente con la fecha de escrituración de los primeros lotes. De este hecho particular surge entonces  la elección adoptada por el municipio.
Finalmente es de hacer notar la existencia de documentos periodísticos que revelan  una nueva fecha fundacional para Mar del Sud, ya que los diarios de la época publican que el “el domingo 6 de enero  tendrá lugar la colocación de la piedra fundamental del nuevo pueblo Mar del Sud, en el Partido Pueyrredón”.
Quizás la falta de documentación al momento de la elección de la fecha fundacional, haya conspirado para obviar este dato concreto en detrimento de los otros. Vayan entonces estas apostillas históricas  a 127 años  de su fundación.

domingo, 29 de noviembre de 2015

¿Requiem para una escalera?


Habíamos mencionado en otros escritos la adscripción del Hotel Boulevard Atlántico a los lineamientos de la arquitectura academicista donde la simetría, entre otros valores, era un hecho central. Era habitual ubicar en esos ejes compositivos, que organizaban su diseño, a la escalera principal, que en muchos de los casos era la única de la construcción.
Su importancia era tal que se utilizaban buenos materiales y recursos decorativos que dotaban así de prestigio al edificio. Los ejemplos son numerosos como también los materiales que se utilizaban: las hay de madera como también las revestidas en mármol.
El Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud no es ajeno a todo esto y su escalera principal, materializada en madera, como gran parte de los forjados de su cuerpo principal, con un tramo central que conduce hacia un descanso desde donde dos tramos rectos de peldaños permiten acceder a la planta superior, reforzando así la simetría de su construcción.
Su baranda de hierro, su pasamanos y columnas torneadas de madera, son un testimonio de un tipo de arquitectura en donde convivían la madera y un incipiente uso del hierro, lo cual era habitual en la época en que fue construido el hotel.
Desgraciadamente, a partir de las obras de puesta en valor del edificio, la escalera fue desarmada sin contar con datos fidedignos que nos permitan conocer su destino.
Esperemos finalmente que la misma pueda ser restaurada, respetando los lineamientos que su autor proyectó como elemento principal de su diseño para el hotel. De no ser así, que sus restos no ocupen ninguna vivienda para cuyos propietarios el Patrimonio de General Alvarado presuponga una simple mercancía decorativa.
Vaya entonces este recuerdo para el principal núcleo circulatorio del hotel, al que quizás muchos de Ud amigos lectores, y en especial los de mayor edad, habrán sabido disfrutar.


Archivo P. Grigera. 1997

Archivo P. Grigera.

martes, 6 de octubre de 2015

Los inexplicables premoldeados


Uno de los mayores e inexplicables errores cometidos en las obras de restauración del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud ha sido el reemplazo de las molduras originales, del frente de las cornisas del edificio, por  premoldeados que ni siquiera imitan el diseño de los originales.
Comprender cuál fue la línea de pensamiento que llevó a sus hacedores a realizar tamaño hecho, es imposible. Existían en todo el frente del edificio molduras que hubiesen podido ser restauradas. Desgraciadamente sus hacedores optaron por su demolición reemplazándolas por molduras premoldeadas que, ante el ojo no preparado, lucen armoniosamente pero son una claro despropósito. El nulo respeto por el edificio queda reflejado también en el engrosamiento de la cornisa del edificio, que ni siquiera respetó sus medidas originales, perfectamente observable al relacionarlas con las dimensiones de los modillones.

Archivo P. Grigera
Foto. L. Olivieri.


Pero estos hechos no han sido aislados, han sido una forma de encarar los trabajos por parte de sus hacedores quienes ya hemos visto no sólo han descartado revoques originales, pizarras de su cubierta, equivocado el número de modillones y balaustres, entre otros despropósitos, sino que también han hecho lo propio con las molduras de terminación de las cargas del edificio, demolidas inexplicablemente, y reemplazadas, también, por piezas premoldeadas. Nuevamente, a la vista, lucen prolijas, como si hubiesen sido hechas ayer por sus constructores originales, pero la realidad es que son una recreación fantasiosa. Estos hechos, que esconden una manera de actuar totalmente alejada de los criterios de intervención profesional establecidos por las Cartas Internacionales que regulan la actividad, debieron ser evitados. 

Archivo P. Grigera

Desgraciadamente, a estas alturas, los innumerables errores materializados en relación a la intervención, hacen que los mismos sean IRREVERSIBLES. General Alvarado ha perdido para siempre la fachada principal de su edificio más emblemático por la negligencia, falta de profesionalismo y soberbia de sus hacedores.Pero no hay que dejar de olvidar que nada de esto hubiese sido posible sin la  connivencia de un Gobierno Municipal que permitió y avaló este desastre, recordando que la ordenanza municipal 307/00 en su artículo 8º  “prohíbe toda acción a emprender sobre bienes declarados de interés patrimonial  que implique cualquier construcción, modificación/alteración, ampliación, conservación, restauración, refuncionalización, cambio de uso o de los mismos, salvo autorización del municipio”.
Ahora, a aguantar las consecuencias.



domingo, 13 de septiembre de 2015

Algunas reflexiones a dos años de iniciadas las obras del hotel.


Cuando en agosto de 2013 se inician las obras de puesta en valor del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud, la celeridad en el inicio de las mismas queda reflejada en dos hechos particulares:
1.- Por un lado, la empresa a la que le serán adjudicadas las obras visita por primera vez el edificio en junio de 2013 convocados para presupuestar las tareas de puesta en valor de la fachada. El 22 de julio se firmará el contrato respectivo, luego de ser aceptada la propuesta presentada y de depositar 56.000$ en concepto de “garantía”, para iniciar las obras en agosto de 2013. Se establecía la finalización de las mismas, según lo convenido con el municipio, para el 30 de noviembre del mismo año.
Queda claro a estas alturas que en 10/15 días es imposible realizar un diagnóstico total de las patologías de la fachada, con los estudios correspondientes que permitan determinar su problemática y así elaborar un proyecto de intervención patrimonial que permita rescatar la fachada y en base a esos estudios presupuestar las tareas y luego dar inicio a ellas.
No hay duda ya que las obras fueron comenzadas sin el más mínimo estudio previo que la fachada hubiese requerido, ya sea entendiendo la composición de sus revoques, la adherencia del sustrato original, la comprobación del estado de molduras, elementos ornamentales, estudios históricos acerca del devenir en el tiempo de la fachada, etc. que llevarán a los actuantes a demoler la totalidad de los revoques originales y demás tareas que debieron ser evitadas y que ya hemos mencionado en otros escritos.
Hoy en día vemos las consecuencias de dichos hechos en revoques cementicios que han suplantado a los originales, en molduras inventadas, en los errores respecto al número de modillones y balaustres originales, etc. Ni que hablar de la remoción total de la cubierta original y de su estructura, hecho aberrante desde el punto de vista patrimonial.
Era tan acuciante la necesidad de iniciar las tareas que se obviaron por completo los más mínimos estudios imprescindibles a la hora de actuar sobre un bien del valor patrimonial del hotel; así como también era improbable que las obras se hubiesen podido realizar en el tiempo estipulado, que entre otras cosas buscaba la inauguración de las mismas antes del comienzo de la temporada estival. Quizás y como ejemplo del nulo profesionalismo del Grupo Inversor sea bueno observar los planos de la fachada del contrafrente del edificio, presentados ante el municipio de General Alvarado, y en base a los cuales se otorgó el permiso provisorio de las obras, en donde los errores del diseño de sus cubiertas demuestran, no sólo lo estrafalario de la propuesta, sino también los yerros infantiles de representación, propios de un estudiante y no de un profesional.



Fachada posterior  presentada por el Grupo Inversor ante el municipio de Gral Alvarado.
(Nótese los errores en los techos de los volúmenes alientes así como la falta de proyección, marcada en lápiz, del cuerpo principal del edificio)

2.- Por otro lado hay que entender también el contexto político en el que se desarrollan las tareas, con un intendente de Gral Alvarado postulado por el Frente Renovador de la sección V de la Provincia de Buenos Aires y que será elegido para senador en las elecciones de octubre de 2013.
Quizás las obras y el proyecto faraónico le sirviesen para reforzar su propia candidatura, como también que la caída y huída del  grupo inversor lo encontrarán ya electo como senador dejando en manos de su sucesor el problema del hotel y el manejo de la Municipalidad.
Seguramente dichas necesidades habrán conspirado en la necesaria claridad para la toma de decisiones por parte del intendente que no pudo advertir la carencia de avales y la poca seriedad del grupo inversor original así como tampoco pudo dar respuesta, con anterioridad, al terrible desguace sufrido por el hotel producido unos meses antes de que se presentara el proyecto ante parte del gabinete municipal.
Quizás ese “hecho consumado” haya sido una jugada maestra que obligará al intendente a apurar sus decisiones, como a sus autores intelectuales a tener despejado el camino para realizar su propio proyecto que descartaba por completo el sector afectado. El daño, estaba hecho.

Caído en desgracia el grupo inversor, le cupo al nuevo intendente decidir como continuar.
¿Porqué el municipio no consultó a organismos vinculados a la preservación del patrimonio sobre qué hacer? Se ufanaron de los trabajos realizados por la Universidad de Mar del Plata y de San Simón de Cochabamba, pero fueron incapaces, primero, de llamarlos y luego de fiscalizar las obras, potestad indelegable del Municipio. Nuevamente las decisiones fueron erróneas, y se le entregó a la empresa subcontratista la posibilidad de proseguir las obras, de decidir qué hacer, recordando que los mismos carecían de formación profesional alguna sobre cómo actuar en obras de valor patrimonial. Lo triste del caso es que en el curriculum presentado, y que dista mucho de ser el de un profesional del Patrimonio, se exponen los trabajos por ellos realizados y en los cuales queda clara su actuación bajo la dirección de un profesional, concentrándose su tarea en hechos concretos como la factura de molduras, hechura de revoques, etc, nunca en la dirección de la totalidad y complejidad que implica decidir sobre los aspectos de una  obra de valor patrimonial y para lo cual no estaban preparados.
¿Cómo pudo el municipio entregar las decisiones de cómo actuar en el mayor bien patrimonial del partido a gente sin formación profesional alguna? No lo sabemos. Quizás la respuesta sea que fuese imprescindible salir del oprobio que significó la caída del grupo inversor original, denunciados por estafa y que publicitaron el emprendimiento en cuanto medio nacional pudieron y ello haya nublado la claridad de decisión del intendente. Hoy vemos con tristeza los resultados de tantos errores acumulados y de los cuales el edificio ha pagado un elevado costo. Lo increíble es que “los buenos restauradores”, en palabras del intendente, sean entre otras cosas incapaces de poder contar las piezas originales que han retirado, colocando en su reemplazo, pero en menor cantidad, las nuevas por ellos realizadas, sin recordar cuántas de ellas su proyectista original colocó. Quizás las matemáticas no sean el fuerte de estos artesanos.

Seguramente las obras continuarán, quizás el ritmo cansino de las mismas se incremente proporcionalmente a las necesidades electorales de los gobernantes, lo que si queda claro a estas alturas es que lo que se ha hecho con el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud es un crimen, quizás de esos que no se condenan, pero que quedará grabado en el grueso cemento de una pésima intervención que pudo hacerse bien, pero por ignorancia, ocultamiento o incapacidad no se supo, ni quiso hacer.

lunes, 31 de agosto de 2015

Efemérides

En estos últimos días, el 8 de agosto,  se cumplieron 126 años de la venta de las tierras ubicadas en el Partido de General Pueyrredón, propiedad de Fernando Julián Otamendi, al Banco Constructor de La Plata, representado por su Director Principal, Carlos Mauricio Schweitzer.
Las tierras en cuestión  eran vendidas con el plano de una población, denominada Boulevard Atlántico continuación Mar del Sud, cuya traza había sido realizada por el agrimensor  J.Eugenio Moy al sudoeste del arroyo La Carolina. Mar del Sud había sido fundada previamente como emprendimiento urbanístico a principios de 1889, al nordeste del arroyo La Carolina, a instancias de una sociedad anónima encabezada por el ingeniero Rómulo Otamendi quien encargó la traza del nuevo poblado al agrimensor J. Eugenio Moy.
El plano de Boulevard Atlántico, firmado por Fernando Julián Otamendi, constaba de 264 manzanas, 49 quintas, 24 chacras y sus calles, por los que el Banco Constructor de La Plata había pagado 120.000$ moneda nacional pagaderos 50.000$ moneda nacional al contado y el resto en obligaciones del banco aforadas a 18$ m/n cada una.
Fernando Julián Otamendi había vendido asimismo, y con el consentimiento del banco, terrenos a particulares por lo que la superficie adquirida era menor a la trazada en el plano de Moy. Otamendi se comprometía a entregar el terreno amojonado, hecho que nunca se realizará.
A mediados de la década del 30’, y a instancias de los descendientes del Sr Schweitzer, se realizará finalmente la traza y el primer loteo de la población, que comenzará a adquirir así  la fisonomía que hoy le reconocemos.

Copia del Plano realizado por Moy dibujado por el ingeniero Pedro V. Gasco. Año 1929