Vista 1945

Vista 1945
Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud. Año 1945. Archivo Pablo Grigera

domingo, 14 de mayo de 2017

Reflexiones sobre un saqueo. El caso del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.


Introducción.

A principios de 2012 lenta y sigilosamente fue desguazado el contrafrente del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. Puertas, ventanas, postigones, celosías, tirantes, rejas, pinotea, todo fue preparado para su venta.
Monumento Histórico Municipal desde el año 1988 y protegido por ordenanzas municipales, el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud es el mayor bien patrimonial del Partido de General Alvarado y uno de los últimos exponentes en pie de la arquitectura hotelera para los centros de veraneo de fines del siglo XIX en nuestro país.

Hotel Boulevard Atlántico. Mar del Sud.1229. Archivo P. Grigera

Construido por el Banco Constructor de La Plata a partir de mediados de 1889 hacia 1891 estaba en su mayor parte concluido. Recién será inaugurado en la década de 1910 y se mantendrá en funciones por más de 70 años. En la década del 90’ será clausurado y usurpado y posteriormente restituido a su “propietario”.
Si bien el estado de edificio era malo aún mantenía sus características proyectuales intactas que mostraban claramente sus lineamientos arquitectónicos propios de la arquitectura academicista. Su planta en peine con un fuerte eje de simetría, la ubicación de su núcleo circulatorio sobre ese mismo eje, alas de habitaciones enmarcando sus patios, sanitarios en sus extremos, la jerarquización de la construcción con elementos propios de otras latitudes como la mansarda y las lucarnas, relaciones proporcionales entre partes, el énfasis en el valor de la fachada, etc.

Folletería de propaganda  del hotel. Década del 30'. Planta BAja. Archivo P. Grigera.Añadir leyenda

Hacia el año 2012 se podían observar muchos de sus materiales originales de enorme valor patrimonial: fallebas francesas, pisos de pinotea, su mansarda de pizarra, pisos de mosaicos calcáreos, baldosas Pierre Maurel de Marsella, las barandas bellamente ornamentadas de sus patios, sus lucarnas, su imponente escalera de madera, elementos todos de una gran belleza artística.

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P.Grigera.

Archivo P. Grigera

Archivo P.Grigera.

Archivo P.Grigera.

Desgraciadamente, los enormes problemas legales relacionados con el dominio del inmueble, su usurpación, el poco interés demostrado por los distintos gobiernos municipales y la simbiosis existente entre su poseedor y el edificio, han sumido al hotel en una carga, tanto para su poseedor como para el municipio, de allí la importancia que para ambos pudiese tener la aparición de un inversionista que pudiera dar una solución al problema del edificio.                              
La singularidad del desguace, iniciado a principios del 2012, concentrado exclusivamente en el contrafrente del edifico y en especial en las galerías de sus patios, recordando la importancia patrimonial de estos al ser el lugar donde desde siempre se desarrollaba la vida social del hotel, presagiaba lo peor.                
Unos meses más tarde era presentado ante el intendente municipal y autoridades un proyecto de puesta en valor por parte de un grupo inversor que casualmente descartaba ese sector del edificio al demoler también el ala central de habitaciones y colocando allí una pileta.
El proyecto no sólo proponía la puesta en valor del edificio histórico sino también incluía la construcción dentro de la manzana del hotel de un museo y de un conjunto de viviendas. Este será avalado por las autoridades municipales pese a los problemas de dominio y a lo desconocido del grupo inversor. La apuesta del gobierno era arriesgada pero esperanzada en dar vuelta la página del histórico deterioro del edificio.

Los meses siguientes mostrarán al grupo inversor publicitando sus reuniones con autoridades nacionales, provinciales y municipales buscando los apoyos necesarios, los cual eran publicitados profusamente en páginas web creadas al efecto como así también en medios locales y nacionales de comunicación que se harán eco del importante proyecto.
En agosto de 2013 se dio inicio a las obras de puesta en valor de la fachada principal, a cargo de una empresa subcontratista de obra que llegará por primera vez a Mar del Sud en junio del mismo año, con un permiso provisorio de obra expedido por la municipalidad, y concentrado en la fachada principal del edificio, la cual se esperaba inaugurar llegada la temporada estival.
Lo confuso del dominio del edificio impedía al grupo inversor tener la propiedad del bien, pese a los intentos por regularizar la situación levantando las hipotecas y embargos que el bien poseía. El grupo inversor había sumado como socio al “propietario” y creado un fideicomiso para la realización del conjunto de viviendas, por lo que por esos tiempos el propietario del bien era el fideicomiso. Al no haber un propietario claro, el municipio dará un permiso provisorio para realizar las tareas urgido por un lado, por mejorar su imagen dañada por la debacle del 2012 que inclusive  había llegado a los medios nacionales, y por otro, convencido de la necesidad de no perder la posibilidad de hacer algo por el gigante de Mar del Sud.

Archivo P.Grigera.2014

A fines de octubre de ese año, es decir a tres meses de iniciadas las obras, desaparece el grupo inversor acusado de estafa y quedando a cargo de las mismas los subcontratistas de la obra quienes, carentes de formación profesional y matriculación alguna, lograrán también el aval municipal para continuar con las tareas que ya se habían cobrado como víctima al contrafrente desguazado del edificio.
La irrupción de los nuevos responsables fue recibida con beneplácito por la sociedad de Mar del Sud que se sintió estafada por las promesas del grupo inversor y que vieron en estos la posibilidad de continuar el proyecto costeado por un “misterioso y nuevo inversor”, que aparecido de la nada se hizo cargo del aporte económico de las obras.
Si bien la empresa subcontratista carecía de responsables profesionales, sus integrantes eran artesanos con oficio en el arte de la restauración y hechura de piezas escultóricas, pero sus conocimientos acerca de cómo intervenir un edificio de estas características eran nulos. Es imposible realizar  un proyecto de intervención profesional en tan poco tiempo, recordando que llegada de estos artesanos a Mar del Sud para conocer el edificio fue en junio de 2013 y se iniciaron las obras en agosto del mismo año.
Era obvio que las mismas carecerían de estudios preliminares que permitiesen conocer la composición de los revoques, de la capacidad de carga de los muros, la cromaticidad de los paramentos exteriores y principalmente del devenir histórico del edificio, datos indispensables a estudiar previamente al inicio de las obras.
Las mismas proseguirán velozmente con el impulso político del municipio y el apoyo incondicional de una gran mayoría de pobladores de Mar del Sud que por primera vez veían que se estaba realizando algo en la fachada del edificio luego de tanto tiempo de penurias.
Desgraciadamente esa carencia de formación profesional determinará finalmente. la destrucción, a causa de una mala intervención, de la fachada principal del edificio, perdiéndose así,  definitivamente, los valores patrimoniales de la misma y siendo reemplazados por una recreación histórica carente de significado.
Fueron así reemplazados los revoques originales por nuevos ni siquiera respetando los pliegues originales de la fachada, reemplazadas sus molduras por nuevas premoldeadas y que no mantuvieron ni su diseño ni las proporciones originales, fueron demolidos todos los modillones bajo sus cornisas con la excusa de su mal estado y reemplazados  por piezas nuevas (el fuerte de la empresa de reciclaje), pero equivocando al ser colocados su número, perdiéndose así 22 piezas de la fachada original. Fue reemplazada la histórica cubierta de pizarra por una de chapa trapezoidal color, se equivocó el número de balaustres de sus balcones, se demolieron todos los balcones del edificio para ser reconstruidos y se perdieron en esa demolición todos los parámetros de diseño y proporciones de los balcones, fue reemplazado el histórico portón de acceso por uno nuevo que no condice ni con la tecnología del original ni con su diseño ,fue colocado en su frontis el año de su construcción, dato que ningún antecedente registra, dejando un sector del mismo para colocar el de su finalización y hasta se desarmó y probablemente vendió su escalera principal, único núcleo del edificio y de un valor patrimonial incalculable.

Archivo P.Grigera
Archivo P.Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera

Archivo P. Grigera


Archivo P. Grigera.

Archivo P. Grigera

Pese a las denuncias efectuadas por particulares en diarios locales y nacionales, pedidos de informes de las bancadas opositoras al gobierno municipal, denuncias ante la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires y organismos vinculados a la preservación del patrimonio,  las obras prosiguieron con ritmos disímiles durante los años siguientes pero el fallecimiento del responsable de las obras a mediados de 2016 y el reflejo de lo que sucedía con el hotel expresado en las páginas de diarios  nacionales detendrán por un tiempo las obras a la espera de poder continuar con las mismas.
Pese a todo esto las mismas continúan en la actualidad pero ya no en el exterior del edificio. Los errores cometidos en la fachada principal han comprometido definitivamente las laterales, únicos vestigios originales del hotel, ya que han determinado la difícil disyuntiva para sus hacedores y el municipio, de cómo continuar con estas: demoliéndolas para igualarlas a la mal ejecutada fachada principal o rehaciendo la ya realizada.
Las intimaciones al “nuevo propietario” acerca de que reemplace la cubierta de chapas trapezoidales color por pizarra, tal cual estaba especificado en los papeles presentados, han abierto discusiones entre este y el municipio como así también multas, de allí la continuidad de las tareas en el interior del edificio, lo que no se ve, y que fue vaciado por completo, perdiéndose así forjados centenarios de madera, pisos de pinotea y demás que serán cruelmente comercializados en corralones de la zona.
Como podemos observar, a la demolición del contrafrente a inicios del 2012, se le sumó la destrucción de la fachada principal del hotel, para llegar, en la actualidad, a un hotel vaciado en todo su interior y con obras de las cuales, desde hace 4 años, se carece de datos acerca de sus responsables. La inexistencia de cartel de obra alguno  es un hecho grave que impide conocer la existencia de matriculación profesional en sus responsables y cual es el alcance del proyecto en cuestión.
El proyecto de recuperar el hotel de Mar del Sud se ha convertido, al día de hoy, en una utopía y los responsables de que ello haya ocurrido son desgraciadamente, demasiados y poderosos.


Foto. Laureano Clavero. 2012


Reflexiones.

La tragedia ocurrida con el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud ha generado gran cansancio en la sociedad de General Alvarado. La ineficacia para hallar soluciones al tema del hotel, hecho que acontece desde hace ya demasiado tiempo, hace imposible determinar cuál será el futuro del edificio.
Este “cansancio” lleva a la pérdida de empatía con el edificio al cual ya se ve como una ruina, como algo perdido, como una carga, por lo que el saqueo de sus elementos, en estos últimos tiempos, se torna habitual ante la indiferencia de la población y de las autoridades.
En esa conflictiva realidad que es Mar del Sud, localidad poblada por unos casi 600 habitantes, en donde la falta de trabajo y oportunidades fuera de la temporada estival hace inviable cualquier proyecto, poco importa la realidad del edificio. A esto hay que sumarle que las nuevas generaciones nunca vieron el hotel en funciones, lo percibieron desde siempre como una mole clausurada, ruinosa, a diferencia de los viejos pobladores, muchos de los cuales lo vieron en su esplendor. De allí la percepción distinta entre unos y otros sobre la realidad del edificio
Ahora bien, ¿interesará a los habitantes de Mar del Sud el patrimonio que significa el hotel? Creo que sí, prueba de ello es que cada vez que ha habido movimiento relacionado con las obras del hotel la gente apoya expectante su evolución. Desgraciadamente los últimos ejemplos han sido enormes fracasos que han desalentado a sus habitantes y a los amantes del edificio.
Quizás uno de esos fracasos haya sido no poder transmitir los valores patrimoniales del edificio y de la zona a los pobladores del lugar, con sus  enormes posibilidades de explotación cultural reflejada en barcos hundidos[1], restos paleontológicos, que motivarán desde fines del siglo XIX la visita de científicos renombrados[2], las posibilidades de trabajo arqueológico que representa el viejo hotel de Mar del Sud[3], la historia de los pueblos originarios, la  producción agrícola y sus estancias , la historia de los Pampistas[4] y demás.
Realizar una inversión en el hotel seguramente insumiría enormes cantidades de dinero, que no podrían ser recuperados a corto plazo, haciendo inviable por ahora cualquier  proyecto. El proyecto del grupo inversor involucraba la puesta en valor del hotel, un conjunto de viviendas y un museo y buscaban el apoyo estatal, a través de créditos, para restaurar el edificio histórico, pero también planteando la posibilidad de financiar  las obras del hotel con un  fideicomiso de viviendas. El proyecto posterior, ya caído el grupo inversor, reducía sus aspiraciones concentrándose sólo en el edificio histórico, pero la carencia de datos al respecto no permite la evaluación del mismo.
Todos estos fracasos  no invalidan que el edificio deba ser conservado, ya sea reciclándolo a nuevos usos, o manteniendo su característica de hotel. Para ello es indispensable la realización de un proyecto de intervención profesional que rescate sus valores patrimoniales o quizás también encarar un proyecto que  deje al edifico parcialmente como una ruina, como un testimonio de un pasado que permita entender sus características proyectuales, sus materiales, sus proporciones y demás. El ejemplo del castillo de San Carlos en Concordia debe ser un faro que muestre, en el caso de adoptar este camino, que es posible realizar un excelente producto cultural a partir de un edificio saqueado, al igual que ocurre con el hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.
¿Hay conciencia de la importancia del hotel como el mayor bien patrimonial de General Alvarado y como uno de los únicos exponentes en pie de la arquitectura de fines del siglo XIX para los centros de veraneo  en el país?
La respuesta a esta pregunta quizás sea afirmativa pero las vicisitudes sufridas  obliguen a muchos a pensar que el mejor destino del edificio sea la demolición. Lo increíble del caso es que el hotel debe ser el edificio más publicitado de General Alvarado a partir de la innumerable cantidad de programas de televisión, películas, notas periodísticas en diarios y revistas nacionales y extranjeras, y el que seguramente debe ser el edificio más fotografiado del Partido de General Alvarado. Esto ha  llenando, por un lado,  de orgullo a sus habitantes pero  por otro los ha hundido también  en una profunda desazón.
Desgraciadamente el hotel ha perdido protagonismo ya que su ex poseedor lucha por ese lugar en una competencia desigual donde con sus fantásticas  historias busca ganar la pulseada. Quizás sea por todo esto que sea hora de cambiar el eje de la discusión concentrándose principalmente en el edificio y no en lo demás.
Los deseos de los habitantes de Mar del Sud por un mejor futuro, a partir del trabajo que pudiese generar el edificio, ya sea con la necesidad de personal de servicio que pudiese necesitar el hotel, de mantenimiento, de atención, o en los beneficios que pudiesen generar los negocios del lugar, que se verían enormemente favorecidos con su recuperación, choca con los proyectos fantasiosos que ilusionaron  con sus promesas a sus habitantes,  los cuales son recibidos entusiastamente para luego, con la caída de ellos, sumir en frustración a sus habitantes. De allí que sea difícil lograr el apoyo local el cual es  indispensable para alcanzar el éxito de cualquier proyecto de rescate del hotel.
Es por todo esto, que ante las continuas claudicaciones, y a lo erróneo de las tareas, surgen frases comunes como que algo se está haciendo con el hotel, que nunca se hizo nada y ahora sí, que es mejor que las obras sean un 50% fieles a lo que era el hotel, que es mejor  cualquier obra a que se caiga el edificio y demás. Estas respuestas que nacen de la claudicación y del pensar que mejor es hacer pero no importa el cómo, no comprenden que con el mismo esfuerzo se pueden hacer las cosas bien y correctamente. Así, con acciones erróneas se han perdido en unos pocos años enormes valores patrimoniales del edificio como su fachada principal, su contrafrente y todo su interior.

Archivo P. Grigera.

Archivo P. Grigera.

Muchas veces también las opiniones al respecto del hotel son opiniones interesadas. ¿Qué importancia puede tener, en primera instancia,  la correcta restauración del edificio para el que vende los materiales con el que actualmente se está haciendo el hotel?, Obviamente buscará que se hagan obras y ante la disyuntiva del hacer no importa tanto  su fidelidad. ¿Qué importancia puede tener para el abogado que defiende los intereses del dueño del hotel la fidelidad y legalidad de las obras, donde no hay profesionales ni presentación municipal alguna? Ninguna. Es por ello que se intentaron solicitudes de pedidos de aviso de obra y no los permisos de obra ya que el primero no requiere de un profesional habilitante, que extrañamente el hotel no tiene, pero sí la firma del propietario. ¿Podemos creer entonces que las obras realizadas que modificaron la fachada, reemplazaron su cubierta y demolieron el interior estaban dentro de la órbita del aviso de obra? Seguramente no. ¿Qué importancia puede tener correcta realización de las obras en un bien, de tamaño valor patrimonial, para los familiares de los albañiles que trabajan en el hotel para los cuales haber obtenido un trabajo ¿estable?  es una bendición? o ¿Qué importancia puede tener la correcta realización de las obras para los que defienden intereses inmobiliarios ligados a la imagen que este proyectaría en un pueblo desolado?.

Nada de todo esto hubiese sucedido si la presencia del estado hubiese existido: la del gobierno municipal, principal responsable de hacer la vista gorda a lo sucedido, no deteniendo el expolio del 2012; no controlando la venta de piezas del hotel en corralones de Miramar; en no verificar la carencia de avales del grupo inversor que iniciara el proyecto de puesta en valor; en dar un permiso provisorio de obra pese al carácter precario del dominio; en avalar la continuidad de las obras por personas carentes de profesión matriculada; en aprobar obras sin permisos ni firmas autorizadas, etc..
Lo más increíble del caso es que existen ordenanzas sancionadas por el gobierno municipal que protegen al edificio, recordemos que es Monumento Histórico Municipal por ordenanza 247 del año 1988 y que en su artículo 3º expresa: “Queda prohibida toda supresión o reforma que pueda afectar su valor arquitectónico”. Asimismo en el año 2000 fue sancionada el Código de Preservación Patrimonial del municipio bajo la ordenanza 307 que ha sido un gran avance en la protección de los bienes patrimoniales del municipio pero desgraciadamente no ha sido aplicada en este caso por más que sus artículos protegen a los edificios de valor patrimonial, ya sean privados o públicos, e inclusive a  los elementos componentes de los mismos estableciendo también penas a los infractores a la ley. Por ejemplo, el Código de Preservación Patrimonial de General Alvarado establece en su artículo 8º: que “se prohíbe toda acción sobre bienes declarados de interés patrimonial que impliquen cualquier construcción, modificación, alteración, ampliación, etc. salvo la autorización del municipio
Desgraciadamente muchas veces estas ordenanzas, que son de avanzada, son sancionadas por los Consejos Deliberantes de los municipios dando enormes pasos hacia adelante en relación a los temas vinculados a la preservación de bienes de valor patrimonial, pero, y como hemos visto en este caso,  no se aplican en lo más mínimo.
El silencio de las autoridades marca claramente el desinterés de los mismos por estos temas, como también la impericia manifiesta al no poder  dar soluciones no comprendiendo que las alteraciones a los bienes patrimoniales son irreversibles.
Es singular también que ninguna autoridad haya renunciado,  por más que intenten por todos los medios posibles de desviar la atención acerca de estos hechos  ya que de confrontar  carecen de argumentos para justificar lo actuado. De allí el silencio, ver qué pasa, ya que el tiempo traerá soluciones o quizás profundice las desgracias.
Es claro que en estos casos el patrimonio  pasa a un segundo plano, es un instrumento para otros negocios que bien planteados pueden ser una llave para logar salvar a este tipo de edificios, pero cuando el negocio prima sobre lo demás,  es una excusa. De allí que estos proyectos lleven como estandarte el nombre del bien, el que da prestigio, interés, pero como en el caso del hotel haciendo eje en el conjunto de viviendas que se planeaba construir, las verdaderas fuentes de negocios y de ganancias.
Los inversores buscan réditos inmediatos, pero la realidad pauperizada de la localidad no permiten pensar a futuro cuando solo hay actividad económica durante dos o a lo sumo tres meses al año. De allí que se especule con los negocios a largo plazo, como una apuesta de riesgo a futuro y en donde entra un nuevo protagonista: el control de las tierras, muchas de ellas sin dueños que buscan ser presa fácil de la especulación y el poder.
¿Podemos  pensar entonces que no hay solución a estos problemas? Quizás no los haya en las actuales circunstancias, pero también es indispensable el involucramiento municipal y provincial en el tema y que funcionen los controles sobre las ordenanzas y legislaciones que existen pero no son cumplimentadas.
Hemos visto que las soluciones privadas han fallado por la falta de controles, pero el estado debiera aportar también lo suyo, ya sea desde el apoyo profesional a las tareas con personal especializado que pudiese aportar ayuda para realizar las obras, apoyo financiero, declarar al edificio Monumento Histórico Provincial y frenar así el expolio de sus partes , pensar en exenciones impositivas, frenar la venta de piezas y demás.
No cabe duda ya que se intentó involucrar a la política nacional en el rescate del edificio, lo atestiguan las distintas reuniones que los responsables del grupo inversor publicitaban en sus páginas web ligadas al emprendimiento, como una manera de dejar constancia de esos encuentros, convenciendo así a los incautos de la seriedad del proyecto e involucrando, supiesen o no, a personalidades con poder y prestigio en las mismas.
La caída del grupo fue silenciosa, como una implosión, pero que de ser más audibles sus ecos hubiesen salpicado a demasiados: ¿Por qué no se ejecutó, una vez desmantelado el contrafrente del edificio,  la herencia vacante que pesaba sobre el edificio? , ¿Con que dinero se levantó esa herencia vacante? ¿Con el de las ventas de las puertas, ventana, pisos y demás del saqueo?, ¿Por qué no se juzgaron a sus responsables? Claro, no los había, eran inexistentes, un fideicomiso fantasma y un propietario con un dominio irregular.
Hoy en día la situación se ha desmadrado. Las puertas, ventanas y demás se venden libremente en Mar del Sud y Miramar o se ubican tristemente en casas, campos, y eso ya a nadie le importa.


Foto Laureano Clavero. 2012

Archivo P. Grigera.

Se ha claudicado, se han perdido las esperanzas incentivando el saqueo de un edificio que actualmente es una ruina. Quizás el objetivo haya sido, desde siempre, que el tiempo destruyera al edificio, lo dañara en su interior para así hacer lo que se les antojara tal cual buscaba el proyecto del grupo inversor. De allí que ni siquiera fuese terminada su cubierta, por más de un año, y permitiese que ingresara, ante cada lluvia caída, enorme cantidad de agua dañando todo su interior. Es posible también que se apostase a que el edificio cayera definitivamente bajo la piqueta y pudiese ser utilizado así lo que tiene valor: la tierra, en la mejor ubicación de la localidad y a pocos metros de la playa.

Foto Laureano Clavero.

Palabras finales.

El Partido de General Alvarado ha perdido así una gran oportunidad ligada a la existencia del hotel, posibilidades que de haberse concretado hubiesen dado otra actualidad al Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud, a saber:
1.-Desde 1996 se hicieron pedidos para declarar al edificio Monumento Histórico Provincial, pero los problemas ligados a su dominio hicieron imposible tal declaratoria.[5].
2.-Al no funcionar los controles y ante la carencia de conocimientos de las autoridades para entender el valor patrimonial del edificio, se perdió la oportunidad de apuntalar la presentación del grupo inversor adecuándola a reglamentaciones vigentes, frenando su demolición y expolio y al contralor que implica adecuar estos proyectos a las cartas internacionales que regulan la actividad profesional referida a la preservación de los edificios patrimoniales.
3.- La continuidad de las obras por personas carentes de formación profesional fue un despropósito que pudo ser evitado (si las reglamentaciones hubiesen sido aplicadas) y realizados los  controles pertinentes, tanto en la presentación municipal como en los colegios profesionales correspondientes. Se hubiese salvado así, con una correcta dirección de obra y aplicando el mismo esfuerzo económico de los que la realizaron, la fachada principal del edificio.
4.- A estas alturas el conocimiento que se tiene del Hotel de Mar del Sud es amplio entre historiadores y especialistas vinculados a la preservación del patrimonio, hecho reflejado en publicaciones varias sobre el hotel. La presentación del tomo II, referido al período 1880-1920 del libro Patrimonio Arquitectónico Argentino de los arquitectos Alberto Petrina y Sergio López Martínez ,es una muestra de estas pérdidas de oportunidades ya que fue seleccionado como posible obra a ser publicada, única del Partido de General Alvarado, pero su estado y lo sucedido con su desguace imposibilitaron su publicación.
5.- La no ejecución del pedido de herencia vacante existente,  con posterioridad al desguace del 2012, fue un error en el que también fue cómplice la justicia que nuevamente aceptó los pedidos del “propietario” perdiéndose así la oportunidad que el bien pasara a la Provincia de Buenos Aires. Este hecho debió apuntalarse con la denuncia al propietario por ser el responsable material del desguace y que lucrará con la venta de sus piezas y elementos patrimoniales.
6.- Se perdió la oportunidad histórica de estudiar en profundidad al edificio, conocer sus características constructivas, estructurales, el haber podido realizar estudios arqueológicos del que es uno de los más antiguos edificios del Partido de General Alvarado y un muestrario de las formas de construir de fines del siglo XIX y de las tecnologías utilizadas a tal fin.
7.- Al no detener el desguace se dio vía libre  a la comercialización de elementos de enorme valor patrimonial, perdiendo así el edificio y General Alvarado un patrimonio único e irrepetible.
8.- La no valorización del edificio y sus historias olvidan dar importancia al recuerdo del hechos como la estadía de los Pampistas en el hotel, inmigrantes judíos rusos que pasaran por Mar del Sud entre enero y marzo de 1892 previo a su radicación en las colonias de Entre Ríos y que se transformarán en los célebres gauchos judíos descriptos por Alberto Gerchunoff. La sola mención del joven Enrique Dickmann, viajero del barco y que llegara a ser diputado por el socialismo, enuncia la importancia del pasaje y entre los cuales también cabe mencionar a la madre  de Paloma Efron (Blackie), de Samuel y Manuel Eichelbaum, el abuelo de César Milstein, Alicia Steinberg y demás. Mar del Sud ha sido desde siempre, lugar de peregrinaje de los descendientes de Pampistas quienes han hecho, en las visitas al hotel, un viaje  al pasado de sus propias familias.
9.- El no haber aceptado la ayuda de profesionales quienes ofrecieran sus servicios para ayudar al municipio a encontrar caminos para salvar al hotel, hecho que seguramente se hubiese hecho extensivo a pobladores, historiadores, arquitectos locales, artesanos, etc., que hubiesen hecho su aporte a partir de sus propios conocimientos. Este ofrecimiento de colaborar en la salvaguarda del edificio fue propuesto a las autoridades, al igual que otros pedidos efectuados por profesionales en relación a las especies arbóreas de sus patios,  pero nunca aceptados  por el Gobierno Municipal.

Toda esta falta de visión ha contribuido a la pérdida de enormes posibilidades culturales que de haber sido explotadas hubiesen permitido no sólo dar visibilidad a Mar del Sud y a General Alvarado, si no también dar posibilidades de trabajo reales a sus pobladores. Todo esto muestra el fracaso de lo actuado y que la pérdida de muchos bienes de valor patrimonial tiene como principal responsable al propio ser humano, y no al paso inevitable del tiempo o a la acción de la naturaleza, ya sea a través de la acción del agua o de los propios organismos vegetales y animales. Dentro de este grupo, los gobiernos son actores principales con sus erróneas decisiones y omisiones  y que en el caso del hotel han determinado su destrucción completa, hechos que son posibles de revertir generando conciencia acerca del valor de  los bienes patrimoniales y de las posibilidades de actuar sobre ellos. Por supuesto no todo edificio es plausible de su intervención, hay que ser consciente de la imposibilidad de actuar sobre cada uno de ellos, pero también es imprescindible que los gobiernos puedan realizar esfuerzos tendientes a catalogar e inventariar los bienes de sus propias comunidades para así poder encarar acciones de salvaguarda y protección, ya sea desde su investigación, estudio, o de la acción directa sobre ellos.
La Provincia de Buenos Aires cuenta con muchos edificios similares al hotel, edificios escondidos, poco conocidos y que poseen un enorme valor patrimonial, edificios de carácter privado que quedan en realidad desprotegidos, pese a la resguardo legal que puedan poseer,  y que carecen de posibilidades de sobrevivir al paso del tiempo y de la acción humana. Pese a eso no debemos caer en el facilismo que implica pensar en el edificio que no fue o que pudo ser y pensar, de aquí en adelante, en qué hacer con todo este patrimonio común. Lo que si queda claro, a estas alturas, es que dar a conocer lo sucedido con el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud debe servir de ejemplo para que estos hechos jamás se vuelvan a repetir.

Archivo P. Grigera

Este trabajo fue presentado, defendido y debatido en el XVI Congreso de Historia de los Pueblos de la Provincia de Buenos Aires, realizado en la Ciudad de Dolores los días 27 y 28 de abril de 2017.







[1] Las playas al sur de Mar del Sud son receptoras desde hace tiempo de restos de porcelana de la firma Spode, lo cual presupone un naufragio cercano datado a mediados del siglo XIX.
[2] Desde fines del siglo XIX numerosos científicos han recorrido la zona, como Florentino Ameghino buscando restos fósiles los cuales son muy habituales de encontrar en las cercanías de la localidad.
[3]  Mar del Sud fue fundada a principios de 1889 como un proyecto urbanístico al norte del arroyo La Carolina. Para que el proyecto fuese viable la sociedad anónima responsable del emprendimiento erigió un hotel para recibir a los veraneantes. Su vida fue efímera y fue cubierto por la arena. En 2010 Laureano Clavero logró ubicar su emplazamiento el cual permanecía oculto desde la década del 30’.
[4] Los primeros huéspedes del hotel fueron un grupo de inmigrantes judíos rusos llegados al país en diciembre de 1891, quienes permanecerán en forma temporaria en el hotel entre enero y marzo de 1892 Estos viajeros  serán luego la génesis de las colonias judías entrerrianas.
[5] Realmente son muy pocos los Monumentos Provinciales de carácter privado debido a la posibilidad de conflictos que se pudiesen producir entre los propietarios y el estado por lo que se trata de evitar esas declaratorias reservándolas  a casos excepcionales.

lunes, 6 de marzo de 2017

A 5 años del inicio del desguace del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.


En estos últimos tiempos se cumplieron 5 años del inicio del desguace del contrafrente del Hotel Boulevard Atlántico  de Mar del Sud.
Estos acontecimientos marcarán para siempre el futuro del hotel, ya que a partir de estos hechos se perderán definitivamente: barandas, puertas, postigones, celosías, tirantes, cientos de metros de pinotea, pizarras, todos materiales originales del hotel, los cuales serán vendidos a particulares y en corralones de Miramar.
El surgimiento de un proyecto de puesta en valor del hotel, que descartaba este sector del edificio, será el detonante que dará inicio al desguace, pese a estar protegido por ordenanzas sancionadas por el municipio y pese al carácter de Monumento Histórico Municipal del edificio, uno de los pocos de su especie en el país.
Estos sucesos, que causarán primeramente la sorpresa de las autoridades municipales,  serán luego “obviados” por la presentación del proyecto de intervención del edificio por parte de un grupo inversor, realizada ante el intendente y autoridades quienes darán el visto bueno para la continuidad del mismo. La defección de los responsables, a fines de octubre de 2013, dejará a su contrafrente en ruinas y saqueado, como también iniciadas  las tareas de puesta en valor del sector central de la fachada principal. 
Hoy, a 5 años del inicio de estos hechos, con un edificio completamente desmantelado, en ruinas, mal intervenido, con obras que carecen de cartel de obra y responsables visibles y con un futuro realmente incierto, vaya esta triste efeméride de lo que nunca debió ocurrir.

Archivo P. Grigera.2012

Archivo P. Grigera.2012

Archivo P. Grigera.2012

Archivo P. Grigera.2012

Archivo P. Grigera.2012


sábado, 11 de febrero de 2017

Las barandas de los patios.Un claro ejemplo de “reciclaje patrimonial……"

“Our lives begin to end the day we become silent about things thart matter” Martin Luther King Jr.[1]


A principios de 2012 se produce el desmantelamiento del contrafrente del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud coincidente con un proyecto  de restauración del edificio que será presentado ante el intendente Municipal unos meses más tarde.
Este proyecto obviaba  este sector del edificio por lo que queda claro la impunidad de este hecho particular pese a ser el edificio Monumento Histórico Municipal desde el año 1988 y  protegidos todos sus elementos por ordenanzas municipales sancionadas por las autoridades de Gral Alvarado. Puertas, ventanas, postigones, celosías, pisos de pinotea, tirantes y demás, todo fue desamurado y enviado a corralones de materiales para su venta.
Pese a ese crimen, aún impune, las rejas de sus galerías en un primer momento no fueron alcanzadas por el desguace. Aún las podíamos observar como mudo testimonio del pasado de un hotel al que la acción del hombre había convertido en  escombros.

Archivo P. Grigera. 2012

Estas rejas de hierro forjado y de bello diseño debieron ser las originales del edificio. Quizás sea singular su burdo encuentro con las columnas de hormigón lo cual presupondría que estas no fueran parte del diseño original del edificio, ya sea por tecnología como por su morfología, siendo presumiblemente de hierro forjado tal cual ocurre en muchos edificios similares al hotel.
Unos meses más tarde las rejas fueron desamuradas con el empleo de moladoras que cortaron los tramos de las mismas ofreciéndose inclusive a 2.000 pesos el tramo. Desconocemos si alguno de ellos fue vendido, pero lo cierto es que las rejas descansaron en la planta baja del hotel por un tiempo prolongado a la espera quizás de un comprador, pero ante las denuncias efectuadas sobre su desaparición y al ser piezas protegidas, quizás se frustrase su venta.

Archivo P. Grigera.2014


Archivo P. Grigera

En julio de 2015 reseñaba todos estos hechos en un artículo titulado “Reclamá el hotel. 3ra Parte”[2] en el que se planteaban algunos interrogantes: “¿Siguen las barandas en el hotel?, de no ser así: ¿es posible que se desconozca su destino?  ¿Quiénes fueron sus compradores o en que viviendas adornan sus jardines?”.
Hoy, a casi 5 años años de iniciado el desguace, esta última  profecía desgraciadamente se ha hecho realidad. Si bien  estos hechos han sido una constante en la historia de Mar del Sud y de su “hoteles” (recordemos que con los ladrillos del viejo hotel de Mar del Sud se construyeron algunas de las primeras viviendas de la localidad), la evolución en el conocimiento de la implicancia de los valores patrimoniales dentro de las sociedades ha cambiado profundamente, por lo que no podemos equiparar aquellos hechos pasados, en la lejana década del 30’, con estos, en que la valía del hotel estaba perfectamente clara al igual que la protección legal del edificio.
Quizás el propietario de la vivienda de Mar del Sud, en cuyos jardines lucen orondas las barandas, pueda tener derechos sobre las mismas, ya sea por que las ha comprado o le han sido regaladas, pero desgraciadamente también perdemos, con este tipo de acciones, el disfrute de ellas en el lugar donde fueron colocadas por sus constructores, que hacían a la imágen de sus patios  y  formaban  parte de un patrimonio común a todo Gral Alvarado y en especial a la comunidad de Mar del Sud. 

Archivo P. Grigera. 2016

Al día de hoy queda clara la imposibilidad como sociedad de respetar y hacer propio un bien patrimonial de las características del hotel al que al seguimos considerando una ruina permitiendo así, día a día, que continúen estos hechos sin que ninguna autoridad se digne a detener el expolio del mayor bien patrimonial del partido.
Ya no quedan dudas que los efectos de la demolición del 2012 fueron devastadores marcando con esos hechos las acciones posteriores realizadas en el hotel. Prueba de ello es que ni siquiera se puedan considerar a las alas de habitaciones como parte de algún proyecto y sólo se espere su demolición ya que de ellas no queda absolutamente nada, tal cual imaginaron los que pergeñaron su desguace.  Es posible que  ello explique, entre otros hechos,  el porqué del “traslado” de las rejas.

¿Dónde estaban las autoridades municipales cuando se desguazó el edificio?, ¿Por qué se dio un permiso provisorio de obras a gente carente de antecedentes profesionales y que no cumplían con los requisitos legales para iniciar las tareas?, ¿Cómo pudieron avalar las decisiones de cómo restaurar al edificio en manos de gente sin el más mínimo conocimiento y titulación profesional alguna? ¿Quién vigila que se realicen construcciones en la manzana del hotel, destruyendo para ello pilares y muros originales del edificio? ¿Quién controla que siga el expolio y que con sus piezas se adornen jardines y viviendas?

El caso de las barandas del hotel es sólo una muestra más de los innumerables desaciertos  que ha padecido el hotel en estos últimos tiempos. A poco de  cumplirse 5 años del inicio de su desguace, la situación sigue siendo tan incierta como entonces, pero a diferencia de aquellos años con un hotel desmantelado en todos sus elementos patrimoniales y por el que las autoridades municipales, al no controlar lo que sucede, parecieran apostar a una lenta y agonizante desaparición final. ¿Será así?

Archivo P.Grigera 1997.





[1] Nuestras vidas empiezan a terminar el día que guardamos silencio sobre las cosas que importan.

sábado, 7 de enero de 2017

Los pasajeros del "Pampa" y su estadia en el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. 2da Parte.


A partir de los problemas surgidos en el Hotel de Inmigrantes, Loewenthal escribe al Barón con fecha 21 de diciembre informándolo de la situación: “los estambulenses rehúsan aceptar instalación provisoria. Exigen colonización definitiva inmediata o regreso a Europa”. El 22 de diciembre Hirsch responde el telegrama diciendo que “la descarada pretensión de los estambulenses es inadmisible… espero que renovéis con los estambulenses la imperdonable debilidad empleada en Mauricio[1]
Se decide finalmente conformar una comisión para viajar a Mar del Sud y verificar las condiciones de alojamiento que el hotel presentaba, periplo que insumirá varios días, por lo que es improbable que, luego de lo positivo de los informes traídos por los comisionados, los viajeros del Pampa partieran para Mar del Sud antes de principios de 1892.
En octubre de 1891 la Cía Argentina del Riachuelo vende el hotel a Tomás McDermott, suegro del Sr Schweitzer, con lo que queda claro que a pesar de que la propiedad pasaba  nuevamente a manos de allegados o familiares del Sr Schweitzer, su influencia seguía siendo  determinante. Prueba de ello es que a fines de 1891 es enviado a constatar los avances de la construcción del Hotel Boulevard Atlántico[2] su hijo Carlos, de 15 años de edad, quien se radica en la propia construcción ante la carencia de edificación alguna en el lugar. Quizás, podamos teorizar,  que el Sr Tomás Mc Dermott o el mismo hijo del Sr Schweitzer, Carlos, hayan tenido contacto con los recién llegados, los que se convertirán así en los primeros huéspedes del hotel.
Hay que que entender también que el alquiler del hotel fue un buen negocio para Schweitzer ya que le permitía no sólo costear los gastos de su construcción, sino también  pensar en poder establecer contactos profesionales con los delegados de un hombre de la importancia económica del Barón y de la cual seguramente conocía su poderío. Para Loewenthal  debió ser una actitud desesperada, una solución transitoria que le permitiera ganar tiempo, ya que hay que descartar la idea de una posible radicación en el área. Quizás haya que asociar todo esto con la total imprevisión de estos primeros tiempos de la historia de la colonización judía en la Argentina, que le costará el puesto a Loewenthal y la pérdida de confianza por parte del Barón Hirsch, que años más tarde y ante un pedido de ayuda de la mujer e hijos de Loewenthal, (fallecido en 1894) se las negará.
No existen registros del traslado desde Buenos Aires a Mar del Sud, los testimonios refieren al viaje en tren desde Constitución hasta Mar del Plata, viaje que debió insumir un gran número de vagones de ferrocarril, por lo que es posible que el convoy haya hecho el recorrido fuera del horario habitual. Desde Mar del Plata se trasladarán hasta Mar del Sud en carretas, (José Lieberman menciona el uso de 60 ellas) y que insumirán dos días de travesía.
Una de las grandes incógnitas que presenta esta historia es determinar el número de Pampistas que viajaron a Mar del Sud. Lieberman menciona que luego de los problemas surgidos en el Hotel de Inmigrantes aproximadamente 200 regresaron a Europa, mientras que Noe Cociovich[3] afirma que algunos también fueron enviados a Moises Ville. Otras teorías afirman que el grupo original se mantuvo unido hasta el retorno a Buenos Aires en marzo-abril de 1892 y que antes de su viaje final a las colonias de Entre Ríos otro grupo de aproximadamente 200 personas retornó a Europa.
A mi criterio es difícil imaginar que el hotel pudiese albergar 818 personas ya que sólo contaba con 70 habitaciones la mayoría de las cuales eran de dimensiones reducidas. Lieberman afirma que el grupo de solteros pernoctaba en tiendas en las cercanías del hotel pero que desarrollaban el resto de sus vidas en el hotel por lo que el grupo que llegó a Mar del Sud no debió superar las 400 o 500 personas.
La vida en el hotel debió implicar también una importante organización en relación a la logística necesaria para alimentar al grupo, hay testimonios también de casamientos y festejos  en sus instalaciones y es cierto también que muchos vínculos se iniciarán en el transcurso de esa estadía para luego concretarse ya asentados en Entre Ríos. Es interesante constatar la cantidad de matrimonios realizados entre Pampistas y los vínculos establecidos entre ellos que perdurarán en el tiempo.
En enero de 1892 se produce también una epidemia de tifus, algunos autores mencionan la posibilidad de psitacosis, pero lo cierto es que la salud de los recién llegados al puerto de Buenos Aires presentaba diversas enfermedades, por lo que es posible que haya detonado en Mar del Sud.
Lo cierto es que a causa de ellos se produjo la muerte de numerosas personas, según testimonian los sobrevivientes. Lieberman menciona su cantidad en decenas, mientras que Schallman no hace mención a la cantidad de fallecidos. Otros testimonios refieren al fallecimiento de 25 menores y un adulto, datos  que a mi criterio  son acertados, de acuerdo a las investigaciones realizadas a la fecha, cotejando en los distintos documentos con los que contamos. Según los testimonios fueron enterrados al otro lado del arroyo La Tigra.
Entender el hecho de la existencia de este posible cementerio obliga no sólo a adentrarse en el estudio de la documentación que existe sobre el tema sino también hurgar en los distintos testimonios de los viejos pobladores del lugar. Algunos de ellos informan de la aparición, años atrás, de restos humanos en las cercanías del arroyo, inclusive también a partir de la construcción de alguna vivienda de la zona, pero lo cierto es que mucho ha cambiado la topografía del lugar desde aquellos tiempos. Hay que recordar que el movimiento de la arena es continuo y quizás hoy se encuentre el sitio cubierto por toneladas de arena. Laureano Clavero ha probado la existencia de esas variaciones topográficas del sector a partir del cotejo de diversas fotografías.
Por otro lado la ubicación exacta del lugar debió tomar como referencia la única construcción existente del lugar: el hotel, por lo que es probable que el cementerio se halle perpendicular al hotel y a la vera del arroyo antes citado.
En la década del 40 se tuvieron noticias del hallazgo de restos humanos en Mar del Sud. Testimonios refieren a los comentarios realizados sobre este hecho pero que no han quedado plasmados en documentación alguna. Años más tarde, y según lo informa el Colono Cooperador de febrero de 1954, partió una comisión de descendientes de Pampistas desde Mar del Plata a inspeccionar el lugar y verificar su existencia. Desgraciadamente desconocemos si esta comisión logró detectar su ubicación o la presencia de los restos de los que fallecieron allí.
Entre marzo y abril de 1892 el grupo emprenderá el regreso en tandas a Buenos Aires, algunos de ellos quedarán en Mar del Plata curándose de la epidemia, otros permanecerán en Buenos Aires, una pequeña parte se radicará en distintos puntos de nuestro país, como así también  un importante número de ellos retornará a Europa para luego, en la mayoría de los casos, emigrar a Estados Unidos, mientras que el resto continuará viaje hacia Entre Ríos donde se radicarán definitivamente.
Quizás haya que mencionar que el asentamiento en Entre Ríos todavía deberá esperar un tiempo ya que las tierras aun no estaban listas por lo que el grupo permanecerá en las afueras de Basavilbaso hasta que fuese posible su radicación definitiva. Esta se hará principalmente  en dos colonias: Clara, especialmente en las aldeas de Rosch Piná, Miguel y Rachil, y en San Antonio, donde se asentó otro gran grupo de Pampistas.
Hacia 1895, de los 818 Pampistas llegados al país sólo permanecían en la Argentina alrededor de 400, habiendo emigrado el resto a Europa y Estados Unidos. Pocos años después, hacia 1906, gran parte de los viajeros ya se hallaban radicados en las ciudades y unos pocos permanecían en las colonias.
De los Pampistas y sus descendientes muchos han tenido una destacada actuación en nuestro país y su recuerdo se transmitirá de generación en generación convirtiendo al hotel en un lugar de visita obligado.


Palabras finales


Desde hace muchos años vengo estudiando la historia de los Pampistas, no sólo a partir del hecho histórico de su viaje a la Argentina, sino también tratando de entender su estadía a partir de mis estudios sobre la arquitectura e historia del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. En estos últimos años junto con Graciela Rotman hemos emprendido el estudio  de este periplo profundizando en las distintas historias personales recabadas en las familias Pampistas que se radicaron en Entre Ríos como también  en la de los que emigraron a  Estados Unidos. Para ello no basta recabar datos sólo en la Argentina ya que muchas de las respuestas a nuestros interrogantes se hallan fuera del país: muchos en EEUU, otros en Israel, así como también en Europa. Esperemos que estas investigaciones puedan ser plasmadas en el tiempo  ya que profundizar en la historia de los Pampistas permite comprender que el periplo por ellos realizado ha tenido su correlato también en tiempos posteriores.
Por otra parte cabe resaltar que a partir del año 2012 el hotel fue devastado en coincidencia con un proyecto de puesta en valor que el municipio de Gral Alvarado hizo propio, destruyéndose por completo el contrafrente del edificio y desapareciendo del lugar más de 44 carpinterías, 174 postigones de sus patios, (aquellos mismos en los que transcurrió la vida cotidiana de los Pampistas) centenares de metros cuadrados de pinotea, 84 metros lineales de barandas de sus galerías y tirantes, todos con más de 120 años de edad y de un valor patrimonial enorme para el Partido de General Alvarado.
En el año 1988, y coincidente con el centenario de Miramar, fue colocada en Mar del Sud una placa recordatoria del hecho  a instancias del Dr Samuel Grinblat y una subcomisión de descendientes de los Pampistas , la cual, pese a sus errores históricos, fue el primer y único testimonio hasta el día de hoy de la epopeya de los viajeros.  Desgraciadamente, unos pocos años después, la misma  fue vandalizada y permanece desde entonces en custodia en la Delegación Municipal del lugar.

Esperemos que las autoridades municipales puedan comprender la importancia  de restituir la placa al sitio que ocupaba, salvar sus errores históricos con otra que los recuerde, y así los Pampistas puedan tener, en el lugar en el que permanecieron por más de 3 meses, el homenaje que aún les debemos.
                                                                 
                                                                                                                  



[1] Años después el Barón planteaba que la rebelión de los Pampistas se debió al contacto con “parte de la población de Buenos Aires conocida como absolutamente dañina” y que hubiera alojado a los viajeros en el mismo barco y no en el Hotel de Inmigrantes y luego enviado a los viajeros por tandas al lugar de radicación definitivo.
[2] El Hotel Boulevard Atlántico es un edificio academicista con un marcado eje de simetría cuya planta en peine determina la existencia de dos patios, enmarcados hoy por palmeras centenarias, lugar donde se desarrollaba la vida del hotel. Cuenta con aproximadamente 70 habitaciones divididas en dos plantas, con un cuerpo principal de habitaciones y alas a las que se accede a través de galerías. Su importancia radica en mantener esos lineamientos tan típicos de la arquitectura de fines del siglo XIX, las técnicas constructivas utilizadas y preservar aún muchos de sus materiales originales que han sobrevivido al paso del tiempo. Se desconoce su autoría pero existen teorías que permiten suponer que el arquitecto-ingeniero Juan Buschiazzo no pudo estar ajeno al hecho de su construcción, siendo arquitecto del Banco y habiendo realizado otros encargos profesionales como el pasaje Juarez Celman en Tres Esquinas, Barracas.
[3] Genesis de Moises Ville. Noe Cociovitch. Editorial Mila.

domingo, 11 de diciembre de 2016

Los pasajeros del "Pampa" y su estadía en el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. 1ra Parte.

El 8 de agosto de 1889, y paralelamente a la llegada del Weser a la Argentina, el Banco Constructor de La Plata, entidad financiera fundada en Buenos Aires en 1884 y con sucursales en La Plata y La Boca, compraba unas tierras al sur del arroyo La Carolina en el Partido de General Pueyrredón[1]. Junto con esa compra adquiría también el plano con la traza de un poblado realizado por el agrimensor Juan E. Moy al que se denominará Boulevard Atlántico. A partir de este hecho, producido en sintonía con el crecimiento de Mar del Plata como centro balneario, se iniciará la construcción de un hotel que servirá de hito a la nueva población: el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.[2]
Reseñar este hecho implica también adentrarse en el estudio de la situación política y económica de nuestro país, por esos años, ya que el surgimiento del Banco Constructor de La Plata como entidad bancaria refleja la aceptación por parte del gobierno nacional de la formación de instituciones financieras que serán protagonistas principales de la crisis económica del país y que hará eclosión en 1890. Esta crisis, de la cual el banco y principalmente su director Carlos Mauricio Schweitzer no fueron ajenos, generará  la venta del hotel en construcción en agosto de 1890, por parte del Banco Constructor de La  Plata, a la Cía Argentina del Riachuelo compañía íntimamente ligada a los intereses del Sr Schweitzer, el verdadero cerebro de la compra de las tierras y de la construcción del hotel.
La importancia del Banco Constructor de la Plata fue tal que llegó a ser la tercera institución bancaria de nuestro país. Su operatoria principal consistía en la compra y venta de tierras a las cuales trazaba y loteaba para luego ser vendidas en publicitados remates. Hay que recordar que la ciudad de La Plata estaba recién fundada por lo que los terrenos aledaños eran fuerte presa de la especulación inmobiliaria así como también el alquiler de viviendas que crecían a un ritmo sostenido. Este será el ámbito de negocios en el que se movía el banco por lo que la apuesta de extender su operatoria a otros lugares del país no era extraña, pero es de hacer notar que la compra de los terrenos de Boulevard Atlántico deben ser considerados, no como una apuesta económica a futuro del banco sino un negocio personal de su director, Carlos Mauricio Schweitzer.
El 15 de diciembre de 1891 arriba al puerto de Buenos Aires procedente de Le Havre y con escalas en Burdeos, Paulliac[3], Tenerife, y Montevideo, el vapor de bandera francesa Pampa, perteneciente a la compañía Chargeurs Reunis. De allí que se conozcan como “Pampistas” a los pasajeros de este vapor.
En su pasaje se encontraban 818 inmigrantes judíos rusos que escapando de los progroms y persecuciones de la Rusia Zarista se habían congregado en Estambul esperando el ansiado viaje hacia Palestina. La negativa de las autoridades turcas y la difícil adaptación a un medio hostil habían convertido a la ciudad en un gran campo de refugiados con enormes problemas sanitarios y de alimentación. La ayuda de las organizaciones judías europeas como la Alliance Israelite Universelle era insuficiente y es aquí donde toma protagonismo el Barón Mauricio de Hirsch, célebre banquero alemán que había hecho su fortuna con la financiación, gestión, construcción y explotación de líneas férreas en el Imperio Otomano incluyendo la red que unía Viena con Estambul.
Si bien el Barón contribuía económicamente desde mucho tiempo atrás con la Alliance Israelite Universelle, la muerte de su único hijo Lucien, en 1887, será el detonante que determine el empleo de gran parte de su fortuna para tratar de organizar cursos de acción que permitieran paliar la situación de los judíos rusos. Hirsch creía en la necesidad de encarar el tema de la emigración de dicha población a nivel masivo, a diferencia de la posición de la  Alliance, que trataba de negociar mejores tratos y posibilidades educativas con el gobierno ruso. Es por ello que el Barón ordena realizar estudios que permitiesen constatar la viabilidad de la emigración a Palestina y América del Norte, los cuales  resultaron en una primera instancia negativos.
Será un hecho fortuito el que llegue a oídos del Barón Hirsch la noticia de la existencia de un grupo de inmigrantes judíos de la región de Podolia, llegados en agosto de 1889 en el vapor Weser, que habían quedado varados en la República Argentina al ser modificadas las condiciones previamente pactadas en relación a la compra de las tierras para su asentamiento[4]. Willhelm Loewenthal, médico de origen rumano contratado por el gobierno Argentino para determinar las condiciones de aclimatación de inmigrantes europeos en las distintas regiones de nuestro país, es quien toma contacto con ellos dando aviso a las autoridades nacionales y a las organizaciones europeas buscando el apoyo necesario. A partir de este hecho será Loewenthal quien trazará un plan de inmigración que logró interesar al Barón Hirsch y que este tomará como propio comprometiéndose a fundar colonias en la Argentina.
El 24 de agosto de 1891 funda la Jewish Colonization Association “para asistir y promover la emigración de los judíos de todas partes de Europa y Asia” con un capital de 50 millones de francos oro depositados en el Banco Rotschild de Londres. Previamente a ello, Hirsh nombra a Loewenthal como su representante para organizar todos los trabajos previos a la llegada de los inmigrantes bajo el nombre de Empresa Colonizadora Barón Hirsch.
Finalmente en diciembre de 1891 se firma la escritura mediante la cual el Barón adquiere las tierras de Palacios que incluían la colonia llamada Moises Ville, que pasará a ser la segunda colonia del Barón en la Argentina, por lo que queda claro que las actividades del delegado del  Barón por esos tiempos, y coincidente con la llegada de los Pampistas, lo mantenían extremadamente ocupado.
Si bien la historia de los Pampistas esta profusamente estudiada, los libros o escritos referidos a ella son de fines de la década del 40’, en el caso de Recuerdos de un Militante Socialista de Enrique Dickman, de fines de los 50’, con la aparición de Tierra Soñada de José Lieberman, y de los 60', para la obra de Lázaro Schallman, Historia de los Pampistas. Escritos previos reseñaron también esta epopeya, sirviendo de referencia a las obras antes mencionadas, pero en todos estos casos exponen una historia acontecida casi 60 años antes de la aparición del primero de ellos.
Por otro lado, a diferencia de estos autores que, o bien tuvieron en sus manos los documentación histórica existente sobre el periplo o pudieron tener de primera mano los testimonios de los viajeros, las facilidades tecnológicas actuales han permitido el cruce de la información existente, no sólo en el país, sino también en Israel, Europa y Estados Unidos, con lo cual se han abierto nuevas perspectivas de estudio a más de 120 años de sucedidos los hechos.
La aparición del listado original completo del barco ha abierto enormemente el camino para investigar aspectos poco conocidos del periplo y de la composición del pasaje, así como también al enfocar la investigación sobre los Pampistas, no a partir del estudio inicial de la inmigración judía a la Argentina, sino a partir de las investigaciones relacionadas con la estadía del grupo en el Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. Esto ha permitido abrir el tema a nuevas revelaciones y teorías relacionadas con esta epopeya.
A partir de la llegada del barco al puerto de Buenos Aires el tema de la ubicación de los recién llegados se comienza a tornar preocupante ya que aún no se habían adquirido las tierras de Entre Ríos. El gobierno Argentino había establecido con Loewenthal la imposibilidad de que el grupo permaneciera en Buenos Aires ya que el permiso establecido, temerosos de que estos pudiesen radicarse en ciudades ejerciendo sus variada profesiones en detrimento de la actividad agrícola para cuyas labores venían al país,  tenía un plazo de estadía en el Hotel de Inmigrantes de 15 días. A esto hay que sumarle los problemas surgidos allí, ya que ninguna autoridad de peso de la JCA había ido a recibirlos al puerto, Loewenthal se encontraba ocupado con los enormes problemas surgidos en Colonia Mauricio[5] con los primeros  grupos de inmigrantes llegados a partir de julio de 1891 y recién se hará presente luego de pasados tres días de la llegada del barco. Loewenthal viajará a Mauricio el 26 de diciembre ante los estragos sufridos por un temporal que afectó a la localidad alejándolo de los problemas que también habían surgido en el Hotel de Inmigrantes. La existencia también de mafias tratando de atraer mujeres al negocio de la prostitución y sembrando dudas de las reales intenciones del Barón contribuirán a crear un clima adverso,  siendo una influencia nefasta con la que debieron lidiar los recién llegados.
No es casual entonces que se firmara un petitorio por parte de los pasajeros del Pampa expresando estos temores al Director General de Inmigraciones firmado por 201 personas, es decir, si consideramos que el pasaje del Pampa estaba conformado por aproximadamente 150 familias y 72 solteros, esas firmas debieron reflejar la voluntad de la casi totalidad del pasaje.[6]
Será por estos días en que los delegados del grupo son anoticiados por la Dirección Nacional de Inmigración de la existencia de negociaciones para resolver el problema de la instalación temporaria de los recién llegados. Según Schallman[7], Loewenthal recibe un telegrama el 10 de diciembre desde Mar del Plata, del secretario de la oficina local del Departamento General de Inmigración, abriendo la posibilidad de gestionar la instalación del grupo en el Hotel Boulevard Atlántico, pero también es cierto que los diarios de Buenos Aires publicitaban desde enero de 1891 el alquiler del hotel y desde julio su venta. Quizás todo esto reafirme que las negociaciones de los representantes del Barón y los propietarios del hotel fuesen iniciadas antes de la llegada del barco a Buenos Aires ante la perspectiva cierta de no poder solucionar el tema de la compra de las tierras de Entre Ríos.
                                                                                                                                                continuará

Esta ponencia fue presentada en las Jornadas celebradas en conmemoración del 125 aniversario de Moises Ville y de la Colonización Judía Agraria y organizado por el Museo Comunal de la Colonización Judía, Rabino Aarón Halevi Goldman de Moisés Ville, Santa Fé, el Seminario Rabínico Latinoamericano Marschall Meyer, el CEMLA y el Instituto IWO de Buenos Aires. Moises Ville, 14 de agosto de 2014.





[1] En septiembre de 1891 El partido de Gral Pueyrredón se divide en dos creándose uno nuevo que recibirá el nombre de Gral Alvarado con centro en la ciudad de Miramar. Esta ciudad fue fundada a instancias de Fortunato de la Plaza en 1888 y trazada por el ingeniero Rómulo Otamendi y el agrimensor Juan E. Moy, el mismo que realizará la de Mar del Sud al norte del arroyo La Carolina, y la de Boulevard Atlántico, al sur de dicho arroyo.
[2] Un año antes surgirá al norte del arroyo la Carolina y a instancias de una sociedad anónima formada por el ingeniero Rómulo Otamendi, el Dr Rafael Herrera Vegas, Julio Goyena y Juan Bautista Otamendi, un proyecto urbanístico de centro balneario que se denominó Mar del Sud y cuya traza en la actualidad es casi inexistente. De allí que hoy se consideren a las dos poblaciones unificadas bajo el nombre de Mar del Sud, pero conservando sus nombres originales en dos circunscripciones diferentes: la V para Mar del Sud y la VI para Boulevard Atlántico, que es la única que realmente se desarrolló.
[3]La mención de la escala en Paulliac, en las cercanías de Burdeos,  es un dato sumamente interesante, ya que allí se encontraba ubicada la propiedad del Barón Rotschild en el cual pernoctaron los Pampistas, luego del largo viaje que implicó salir desde Estambul hacia Marsella en el Barco Galatz, y del posterior viaje en tren a Burdeos. Lo sorprendente de este hecho son los testimonios referidos a  la revuelta originada a partir de la visión del barco fondeado frente a Paulliac por el pequeño tamaño que este tenía. Esto determinará el cambio de lugar de embarque a Burdeos que contaba con instalaciones portuarias un poco más adecuadas que las de Paulliac.
[4] Un dato interesante es que las tierras originariamente adquiridas en la colonia Nueva Plata pertenecían a Rafael Hernández, hermano del autor del Martín Fierro, pero el incremento en el valor de la tierra a causa de la especulación reinante en esos años determinan, por parte de Hernández, la rotura del convenio. Este hecho desnuda el vínculo que existía entre los terratenientes y las oficinas de inmigración e instituciones bancarias, deseosos de vender tierras a los inmigrantes que arribaban a nuestro país. Hernández era asimismo accionista del Banco Constructor de La Plata, cuya principal actividad era la compra y venta de tierras, pero en el caso de la colonia Nueva Plata el banco interviniente fue el Banco Colonizador.
Con posterioridad le son ofrecidas al grupo tierras al norte de la Provincia de Santa Fe, propiedad del terrateniente Pedro Palacios, donde Loewenthal los encuentra a la espera de que les fuesen entregadas las tierras.
[5] Colonia Mauricio en las cercanías de Carlos Casares es la primera colonia del Barón en la Argentina poblada con los inmigrantes arribados a partir de junio de 1891 en los barcos Lissabon, Dom Pedro, Tijuca, Bahía, Paraguassu, Petrópolis y otros más.
[6] Los viajeros del Pampa se mostraban temerosos de ser utilizados como esclavos  y de allí sus temores al ser propuestas localidades del interior de nuestro país como albergue temporario. Este es el caso de los poblados forestales del norte de Santa Fe como las colonias Florencia y Basail que fueron descartados debido a lo leonino de las condiciones propuestas.
Un dato de interés es la mención de que Loewenthal los había amenazado con ser enviados a recoger papas a un hotel y que los haría llevar presos por tres días con agua y pan a los que no quieran trabajar. Queda claro que esta amenaza tiene como referencia al Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud.
[7] Lázaro Schallman. Historia de los Pampistas. Biblioteca Popular Judía 47. Buenos Aires. Editado por el Congreso Judío Latinoamericano.1969

domingo, 17 de julio de 2016

El pedido de informes del bloque de concejales de Cambiemos–UCR y su eco en el diario La Nación: “Del lujo a la ruina: la frustrada recuperación del Hotel Boulevard Atlántico”.


Hace unos meses el diario digital El Recado de Miramar publicaba la noticia del  pedido de informes del bloque de concejales de Cambiemos–UCR referido a las obras del Hotel Boulevard Atlántico de Mar del Sud. Al día de hoy las respuestas por parte del municipio han sido nulas al igual que ocurre con los pedidos de informes que la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires viene realizando desde mediados del 2014.

Diario digital El Recado. Miramar. 20 de mayo de 2016

A partir de la nota de “el Recado”, La Nación  se ha hecho eco de la situación publicando una nota titulada "Del lujo a la ruina: la frustrada recuperación del Hotel Boulevard Atlántico",firmada por el corresponsal del diario en la ciudad de Mar del Plata, Darío Palavecino, quien ya escribiera, en marzo del 2014, sobre la reconstrucción del hotel.[1]
A más de tres años de aquella nota las obras están paradas, sigue sin haber cartel de obra ni especificaciones en relación al alcance del proyecto y la pésima actuación de los responsables de las mismas ha sumido al edificio en una ruina tornando incierto el futuro del edificio.
La nota de Palavecino resalta ciertos aspectos sobre el tema siendo interesante  efectuar algunos comentarios al respecto:

1.-Hace “8 meses que el municipio paralizó los trabajos”.
Dato de enorme importancia ya que se desconocía la suspensión de las obras por parte del municipio pese a las declamaciones de que las mismas proseguían y a los ruidos de obra que en estos últimos tiempos se escuchan en su interior.

2.- “había fallas en la documentación de profesional responsable, graves falencias de seguridad y tampoco se estaba respetando el patrimonio arquitectónico confirmó a La Nación el secretario de Planeamiento de General Alvarado Alfredo Aguilar
Es obvia esta referencia ya que desde la caída del grupo anterior las obras fueron continuadas por sus actuales hacedores, carentes de formación profesional y matrícula profesional habilitante.
Las obras en el  mayor bien patrimonial del municipio fueron entregadas a no-idóneos y las consecuencias de estos hechos las vemos hoy en día, ya que han destruido al edificio con la mirada cómplice de un municipio que recién ahora empieza a actuar ante lo bochornoso de la situación. 2]

3.- “sobre los dos últimos resalta cuestiones muy puntuales: paredes altas sin apuntalar que corrían riesgo de derrumbe y , tan o más grave, incumplimiento en el proyecto comprometido. Por ejemplo se reemplazó la cubierta histórica, debían replicar las lajas por techos de chapa trapezoidal”
Muy interesante referencia del Secretario de Planeamiento, pero habría que recordarle que el desmantelamiento de la cubierta se hizo a partir de septiembre de 2014 en que se reemplazó la mansarda de pizarra por una nueva de chapas trapezoidales  y que fue “por una cuestión de costos ya que la pizarra nos sale más del doble y no se consigue la original[3]. Han pasado casi dos años y el municipio recién se da cuenta del tema de las chapas, el cual fue profusamente denunciado por este blog.[4]

http://pgrigeramardelsud.blogspot.com.ar/2015/03/reclama-el-hotel-2da-parte.html

4.- La “Fiscalía de Estado rechazó la posible expropiación” así como también lo hizo en relación a la denuncia de herencia vacante efectuada. Esta volverá del juzgado de Mar del Plata al de Paz de Miramar para que se expida, quien reconocerá  la validez de un boleto de compra venta efectuado entre el Sr Gamba y la Sra Klotz, (propietaria de las 58/72 vas partes ) el 18 de septiembre de 2012, abonando el Sr Gamba a esta última la suma de 130.000$ por la porción de propiedad referida. Es de hacer notar que el mismo día que se firmaba el boleto de compra-venta se hacía lo propio con la conformación de los  papeles del Fideicomiso Marum Suites de Mar,  y del cual el Sr Gamba formaba parte, que buscaba darle un encuadre legal  al proyecto de puesta en valor del edificio y a los otros emprendimientos de la manzana del hotel. El Sr Gamba recuperaba así la propiedad, condición indispensable para continuar con su sociedad  con el Grupo Marum.
Quizás sea interesante mencionar que a la fecha del desguace del edificio el propietario del mismo no era Gamba sino la Sra Klotz, quien había adquirido esa porción de propiedad en febrero de 2000  a María Elizabeth Fenoglio, ex esposa de Gamba, por 20.000U$S. De ahí el tema de la herencia vacante al no dejar Fenoglio descendencia.

5.- El “Expediente con la clausura sigue en el Juzgado de Faltas con una multa pendiente de 50.000$. Domenicone (el nuevo propietario) pidió en la comuna que se apruebe el proyecto de obra. Tendrá que hacer correcciones. Una fundamental, porque insiste en techar el hotel con chapa trapezoidal como las que ya colocaron. Lo autorizado menciona replicas de pizarra negra, remarcó Aguilar”
Es obvia la insistencia del Sr Domenicone  en el no reemplazo de la cubierta : primero fue pagada por el y además fue aprobada por el municipio, aunque Aguilar diga lo contrario, ya que si no hubiese sido así sería  inexplicable que continuaran con la colocación de las chapas  durante casi dos años. Recordemos además el eco de las denuncias realizadas en el diario la Nación ya que la  estructura del contrafrente permaneció sin techo durante un año permitiendo el deterioro (¿intencional?) de su interior debido a  la enorme cantidad de agua que el edificio recibiera.
Esta denuncia movilizará al municipio a ordenar la cubierta del contrafrente la cual se ha realizado parcialmente y el resto en forma precaria.

La Nación. Carta de Lectores. 24 de julio de 2015

Sería loable que el municipio pudiese hacer efectivas las penas  establecidas en el artículo 21  de la ordenanza municipal 307/00, conocida como  Código de Preservación Patrimonial del Municipio de General Alvarado que menciona: “las infracciones a la presente ordenanza serán sancionadas con multa al propietario y profesional interviniente, que se graduará en proporción a la gravedad de las mismas entre 1 y 250 salarios mínimos del agente municipal con horario completo, así como la restitución al estado anterior de las cosas, si eso fuera posible. Serán sancionados también  con multa graduable de 0,20 a 5 salarios mínimos aquellos quienes de cualquier manera y dolosamente ensucien, degraden o dañen de cualquier forma, algún bien de interés patrimonial”.
Creo que la ordenanza es clara alcanzando no sólo al propietario, o a los distintos  propietarios en el tiempo, en este caso, y a los actuantes, profesionales o no, que realizaron este desastre.

¿Puede el actual propietario, que adquiriera el bien a bajo costo  como una oportunidad de negocios, salvar al edificio cuando ni siquiera se dignó a invertir en un profesional que dirigiera las obras o inclusive contratar a un estudio profesional que pudiese realizar un proyecto  de intervención patrimonial  del edificio?.
¿Pueden continuar las tareas  los actuales responsables de las obras cuando han destruido por completo al edificio alterando, por negligencia o falta de conocimientos, la fachada principal del mayor bien patrimonial del Partido de General Alvarado y comprometiendo también al resto de las fachadas laterales?
¿Puede el gobierno municipal seguir callado, desde lo sucedido con el  desguace del edificio  en 2012 hasta hoy, ante todo lo acontecido con el hotel y de lo cual también son responsables?
¿Puede la sociedad de General Alvarado seguir impasible ante el despojo sufrido a su propio Patrimonio Cultural en el que se ha desguazado por completo su mayor bien patrimonial, Monumento Histórico Municipal, ante los ojos de toda una comunidad?

Esperemos finalmente que los distintos bloques del Honorable Consejo Deliberante se hagan eco del problema  del hotel  y que las propias autoridades municipales puedan, después de tantos años de silencio, dar respuestas a los interrogantes que plantea el edificio recordando que la preservación del patrimonio cultural hace a la identificación de las comunidades y permite conformar la memoria colectiva de sus habitantes.

http://www.lanacion.com.ar/1919019-del-lujo-a-la-ruina-la-frustrada-recuperacion-del-hotel-boulevard-atlantic